martes, 7 de agosto de 2018

El nuevo siglo.

Detesto parecer egoísta -tengo muchos
motivos para estar agradecido-
pero quiero levantarme temprano una vez más, al menos.

Al menos. Raymond Carver. 


Todavía sueño sueños
que me asustan,
no es que a ti te importe esto…
son sueños que consiguen
que me intriguen
los significados
de la lluvia en la pared;
es la imagen –de momento,
del destino.  

Sé que hay gente
que te dice
de esos días en los que no pasa nada.

A veces la verdad tira un ancla
y no se mueve
y se aferra.

Yo mantengo algunos tiempos
en un lugar sagrado
y si siento que la calma
ya se ha roto,
sin notarse todavía,
me reestiro en mi metro
con ochenta y siete centímetros
a pensar en otros sitios;
donde aquella gente
junto a mí
creía que yo la amaba.

No suele suceder como hacia antes,
he dejado de tener aquella fuerza.
El impulso de salir a preguntarte,
si al irte te llevaste
también tu vestido azul,
se me ha ido quedando en los restos de cerveza
que suelo dejar al fondo del vaso.

Sin ir tan lejos,
sin necesidad de hacer malabares
con palabras…
ahora ya no desnudo mujeres
sino mi falta de ideas,
espero que eso produzca
algo parecido a la ternura.

No anticipé que con diez y ocho años
el nuevo siglo prefiere
la memoria del futuro
y no una expedición en el pasado.

Omar Alej. 

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