miércoles, 4 de julio de 2018

Siendo honesto.

Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

El remordimiento. Jorge Luis Borges.


Ni siquiera junte un ramillete de flores
que vistiera al florero…
no pisé las calles nuevamente,
nunca he visto de cerca un cetáceo;
los mandriles al verme no captan codicia.

No le he dicho a mi madre cuanto la quiero
y probablemente no he llegado a saber
si es amor o cansancio
lo que siento aplastarme.  

No corrí maratones,
no gané las medallas
y ni una sola virtud
me embriago de coraje.
No me coroné en los labios
de mujer extranjera,
no logré potestad
ni luché por mi patria.

Soy un amable perdedor
que no enfrenta
ni discute su derrota,
moriría sin agonía;  
no salvé al niño que se ahogaba
ni al pájaro mojado
ni al gato atropellado.

Entendería si desde la cima
la justicia arrojara un peñasco
y yo fuera el atrapado.
Ya no sirve de nada ocultarlo,
yo no estaba ahí cuando me iba.

No abrí los brazos en forma de cruz,
para recibir el impacto
de los desamores.
Más bien señalé hacia lo lejos
y no fui capaz de seguir
a quien hubiera querido llevarme.

No sentí como mía la urgencia
por pan y por peces,
cuando tuve hambre
no fui el ladrón
que era necesario.

No he sido feliz,
no viví en libertad,
no he sabido de dioses
ni soy más humano que el fin;
ni siquiera algo
ni siquiera nada.

Me volqué en las palabras,
me torné en la historias…
solo ideas en papel  
y nada más sucedió
con toda la inversión
que se hiciera a mi vida.

Omar Alej. 

No hay comentarios: