martes, 3 de julio de 2018

Lo que un día fuera todo.

Las raíces viven soterradas
Pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.

Si muero pronto. Fernando Pessoa. 


Ya no está;
pero entonces,
cuando estuvo,
fue la paz con los extraños…
se quedaba junto a mí
como quien me acompañara
a no estar en ningún lado.

Fue el impulso de salir
a superficie
y fue algo más allá
de la consciencia,
un relámpago interior
que había venido expresamente
a iluminar
y hacer la noche tras de sí
con luna llena.

Ya no está;
pero qué bella sensación
¡Qué ilusionante!
Aquel gusto que le daba
a los duraznos,
ese hueco para dios
que iba abriendo en el licor
y su capa contra el tedio
en el calor.

Ya no está.
Tal vez era una canción
de corazón desafinado,
quizás fuera aquel poema;
no lo puedo recordar.
Fue un instante de ternura,
la más ávida paciencia,
un huracán
o lo que vi que estaba quieto
en la pared de tu cocina.

Ya no está;
pero hubo algo
que era grande
como el tiempo
y me quiso
y fue valiente
y se metió en mi voluntad,
para llevarme cuesta arriba
cuando más quería saberme
enterrado.

Ya no está
y sin embargo viaja
en círculos azules
que se tiran entre si
como raíces…
se aparece en el mañana
como si con el pasado
no tuviera diferencia
y ya fuera lo que funde las cadenas
con el paso
Minotauro
del placer.

Ya no está;
pero aquí sigo
y es por eso
que no está.

Omar Alej.

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