lunes, 9 de julio de 2018

Don't disturb*

Para nada, ahora,
para nada, luego;
humo son mis obras,
cenizas mis hechos.

...Y mi corazón
que se queda en ellos.

Para nada. Ángel González. 



Me oprimió el brazo
cariñosamente;
pero un deseo
injustificado
de huir,
de abandonar
intacto el enigma,
me empujó
de nuevo a la pizca
de alas de mariposas
doradas.

Hay quien suele contar
que creció sin saber lo que hacia 
ni de donde venia
la otra parte…
yo he crecido
al centro de la tierra roja,
he andado entre huellas
como si mis pasos
fueran a convertirse
en el rastro de la libertad
del fuego salvaje.

No me disgusta el monoteísmo
que suele distinguir a una sombra,
ya no temo de los rostros
que se han venido abajo
porque miraron al cielo
y no encontraron escaleras,
para subir.
Sin embargo hay abrazos
que en buscan sujetarse
cuando giramos
colina abajo
y eso yo no lo siento.

Yo siento guardar el secreto
y hacer mí guarida en un puente,
sé que puedo volverme la forma
de lo que aparece;
pero el tiempo no excusa
a quien pone en jaulas
la intermitencia del destino.

Que el amor fuera largo,
disperso,
con la forma de un lago
que sigue
cruzando fronteras
hasta no poder distinguir
su partida;
si esas fueran las reglas,
para jugar a los primeros habitantes
de la luna
hubiera podido despedirme
con algo más
que ganas de irme.

Omar Alej. 

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