jueves, 28 de junio de 2018

Por pura inocencia.

¿Quién no escribe una carta?
¿Quién no habla de un asunto muy importante,
muriendo de costumbre y llorando de oído?
¡Yo que solamente he nacido!

Altura y pelos. Cesar Vallejo. 


Qué pequeño y qué pobre
que es el cinismo;
se dice que todo fue roto
que hay que ir adelante
sin importar la manera
en la que vamos cayendo
en desuso…

Justo apenas -unas horas,
yo creía que por saber
ya lo sabía
y ahora sé que es una treta
que combina estupidez con arrogancia
y no quiero saber nada
ni de cómo ser más grande
ni venir ya de regreso…

Mejor tiro pa´ la calle.
Los mejores, los más listos,
los que guían a otros ojos
a través de una mirilla,
la estrategia de consejos
con las cuales uno gana
al tribunal del laberinto,
no me toman muy en cuenta
y no soy lo que requiero,
para ser uno de ellos.

A la risa, allá voy,
allá me estiro;  
a la sorpresa,
allá vuelvo…
a sus brazos enredados
con los míos,
sin poder, sin pretensiones,
sin la brújula, sin mapa  
y sin el juicio.

Otra vez a la selva,
la emoción silvestre  
con la que uno se pregunta
¿para donde se va el sol
cuando anochece?

Sacar el corazón del miedo,
chocar contra el viento la mano
y sentir que tan solo eso
es el tiempo.
Me vuelvo al espejo y me miro,
me quiero quitar tantas marcas;
no voy a decir lo que ha sido
estar en el momento justo
y en el sitio indicado.

Me vuelvo en contra nadando,
llorando, abrazando;
tirando botellas al mar
y sintiendo que el tema
que canta Bob Dylan
me está hablando a mí

Voy a volverme el pez
del que tanto hablé,
con reflejos de ternura
e irme boqueando
por pura inocencia.

Omar Alej. 

No hay comentarios: