domingo, 10 de junio de 2018

Miserable hijo de puta.

Encerraron a un hombre
que quería dirigir el mundo.
Los muy idiotas
encerraron al que no era.

La energía de los esclavos. Leonard Cohen. 


El amor no siente nada,
miserable hijo de puta.
No se apiada del que ama,
los amantes que lo invocan
no consiguen que él escuche.  

Hace timbres postales
de las balas
y los clava
como ausencia de noticias
en el bruto que no deja de esperar
la primavera.

Sanguinario,
tiene dientes de vampiro
y es montura
y es caballo
y es galope y precipicio.

El amor no siente nada,
miserable hijo de puta.
Kamikaze terrorista  
contra el placer,
contra la vida;
se te inserta en la mirada
y luego empieza a balancearse.
Del domingo hace un peligro
y de las flores un castigo
de veneno en su fragancia.

Enamorada y Enamorado,
de la mano, en un banco
de la plaza;
de turismo entre sus ojos,
con el largo atardecer a sus espaldas.
Sin saber ni qué hora es
ni cuando fue la última vez
que desprendieron un pedazo-corazón,
para pagar la entrada al cielo.
Dos muñecos que ignoran el rumbo
que toma su revolución.  
Al amor qué le importa
que quieras llenar con su gracia
las piscinas y los aires acondicionados;
es un dios sin especie
y aun así el más temido
por los otros dioses.

El amor no siente nada.
Miserable hijo de puta
que se limpia las ternuras
con la piel de un poeta sin poesía  
y no vuelve la mirada,
para ver
al que regresa a donde el mapa
ya no está.

Puede salvar al héroe de las burlas,
apuntalar una flecha al invasor;
pero no esperes que al amor
le importe el tiempo
o los dolores que se aguantan en su nombre.
Puede amasar una canción
con la materia de las nubes,
hacer arena con la santidad de los santos
y remover cualquier principio
hasta olvidar qué cosa fue
lo que perdimos…

El amor no siente nada,
miserable hijo de puta.
No digas que estamos en él
si estamos solos.
Puedes lograr que reciba tu amor;
pero hazlo por nada.
Omar Alej.  

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