lunes, 11 de junio de 2018

Dibujos animados.

Tumbado en la colina vi su entierro.
Y me sentí tan leve y descansado
como esa nube ociosa de la tarde.

West 32nd Street. José María Fonollosa. 


Hoy me despierto liviano,
alegre, sereno y con ganas
de charla;
de humor generoso.
El día de hoy,
siendo lunes,
tendría que ser breve;
pero me da igual
cuanto dure.  
Hay algo en las cosas
que las hace estar
de muy buen semblante.
Dicen que nadie escribe
sobre la alegría
y que es aburrido
relatar la calma,
yo confío en ellos
y en su oscuro criterio
pidiendo pasajes
de profundidad y angustia.
Acaso traiciono y el tema
me ha salido así:
Me puse las zapatillas deportivas
programé el disco que tanto me gusta
y he salido a correr
con la cara de imbécil  
de quien no piensa mucho
en lo que significa
la conformidad.

Podría alegar,
a favor o en mi contra
( eso depende
del que esté mirando ),
que vengo de inercia en inercia
y a veces no encuentro
ni siquiera el aire.
He pasado algún tiempo debajo
las sombras y mi origen no es
nada original,
un niño en el barrio;
pero sin dirección.
Si hiciera memoria
seguro que encuentro
una escena negra
donde con algún exceso
trepé en un violento huracán.
Sin embargo despierto liviano
con la vista corta
y la pasión en reposo.
Ayer he comido muy bien,
chamorro de un chancho
que estaba divino,
barbacoa de res
que era poco menos
que carne de ángel
y ron que era el ron
de un pirata rico.
Ha sido un domingo
en los términos más sibaritas
y he logrado follar  
hasta dar con el ultimo aliento.
Tan bien se ha ido todo
que al final me he dormido mirando
dibujos animados
con Don Gato en el pecho.

Omar Alej.  

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