viernes, 8 de junio de 2018

A mi patria que es bastante.

<<Las tinieblas se habían levantado en torno del barco, como surgidas misteriosamente de aquellas aguas mudas y solitarias. Ni un sonido.>>

La línea de sombra. Joseph Conrad. 


Los ríos
en sus líquidos vagones
hasta hacerse como La Línea de Sombra.  
Las ventanas como un nido
de secretos,
para quien quiera mirar
 a un baúl desvanecerse.
Los arboles de pie,
frente a la tormenta que se viene
y frente a la tormenta que se va.
Los pájaros que lloran,
los pájaros que trinan.
Los mitos que en la luna
son verdad.
Un custodio que es posible
este escribiendo
con un hilo de voz,
la libertad.
Los poemas
y las dudas que un poema
acerca al fuego.
Su vestido color negro
y sus Reebok color blanco.
La ciudad cuando no es
aun de día
ni ha encerrado el desenlace
de un encuentro.
Los palacios sin la corte
y sin el rey de los verdugos.
Las iglesias de los dioses
sin creyentes de la culpa.

José Tomas, que no se muera.

Los fanáticos del rock
y los hinchas del Aleti.
Un gendarme en un jardín
plantando flores
por pasión a los colores.
La mamá de un niño feo.
La esperanza y la paciencia
del que espera.
Agua helada de limón con chía.
Mil millones de mujeres
confinadas a su santa voluntad.
Un abrazo entre dos hombres
a las seis de la mañana
y después un puñetazo,
para ver que el sol desanda
las distancias entre ellos.
Los treinta días de Noviembre.
La luz de agosto en el tono de su piel.
Los desiertos en la noche
y la noche desierta.
Las huellas descubiertas
por los nuevos senderos.
Ni el cielo ni el infierno.
La libre figura de los flamencos.
La tinta que es superficie
y es fondo
del aire de papel.
Las postales de Irlanda.
Vivir solitario
sin que la soledad se acompañe
de quien nos toma del brazo.  

Todo eso
no es lo único importante;
pero es una fisura en la tristeza
y es bastante como patria.

Omar Alej.  

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