miércoles, 16 de mayo de 2018

Lo siento. Soy blando. Ahora sueño con Charly García.

Pones toda tu fuerza en tus ojos
porque no sabes lo que hay que hacer
para ser un héroe.

Te has confundido de ideal.

21. ( La energía de los esclavos ) Leonard Cohen. 


Andaba y soltaba del fuego las ramas,
yo estaba sentado de frente;
justo en dirección al camino
que se acaba conmigo.
Me pareció que hasta entonces
me había quedado por fuera
y estaba sembrando mis valles
con hoscas semillas de resentimiento;
ya no considero que eso
sea más penetrante
que un baño de agua fría:  

Hay muchísima más bronca
en el pecho del que va
a pesar de que sabe lo que espera
y lo que espera lo acaba…

Cuando yo era más joven
algunos pájaros no los sentí por su vuelo.
En la tienda de abarrotes
a la que fui a trabajar todos los días
antes de la secundaria,
mientras me comía
una torta de carne con frijoles
en salsa de chile pasilla,
los escuchaba trinar,
los veía comer migas
y custodiaba sus nidos dentro de las vigas
de la construcción del local:

Ya no puedo creerle al que insiste
en crear lo que somos.

Todo llega tarde
y luego llega mal,
para ser reparado.
Ahora que me señalan  
por instalarme dentro de evasiones
y banalidades
-lo siento,
me parece que los tiempos
en los que vivir parecía necesario
han dado lugar a momentos
donde ya nada importa.
Hay quien quiere explicaciones al respecto
y hay quien sabe –los más duros, que la broma
sigue siendo el contenido
de cualquiera en realidad.

Lo que pasó ya había pasado,
lo que tiene que pasar
pasará de un modo u otro.
No me fío de posturas
desprovistas de alegría,
no disfruto con sentencias
que condenan al que baila.

Andaba y rompía con la luz
y rompía con la sombra.
Me entregó su equipaje
y al principio lloré
-soy blando;
era un puño de arena
que brincaba a mis ojos
y teñía con maldad los porqués
de las cosas sagradas.
Más cuando quise seguir
Ella estaba de pie
y con las cantimploras repletas
del agua amarga contra el delirio…
sabía que andaba volviendo
y que volvía a su trabajo,
para comprarnos un flash.

Ahora sueño con Charly García
y el ciudadano me paga
con moneda en puños  
por ayudarle a cargar el equipo de sonido;
hay mucha gente pasando
no todos paran a escuchar.
Unos le dicen que quieren que baje a la calle,
para pelear contra los comisarios.
Otros le piden que entregue a sus amigos.
Yo estoy nervioso por él
y aunque sé que es un sueño
le pregunto ¿qué sigue?

Es flaco y alto y me pide
que jamás crea en lo que provocan los desencantos,
aburrimiento.

Omar Alej. 

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