lunes, 14 de mayo de 2018

Lo qué yo era.

En vano apremio al otro, el verdadero,
a aquel que unos segundos antes yo era.
Sólo está frente a mí, con ceño adusto,
ese desconocido inesperado
que me mira con ojos que son míos.

1.       ( Destrucción de la mañana ). José María Fonollosa. 


No fui sincero
no aspiré a la verdad
y nadie supo que nadie
ocupaba mi sitio.
No fui el poema ni los poetas
ni la poesía.
Estaba triste.

No me reía. No lo sabía. No lo inventé.
No venía desde aquel río. No llegaba hasta el mar.  
No estaba adentro ni estaba afuera.

Nunca fui yo
quien te contaba que las estrellas
serían de nosotros
al amanecer.
Yo estaba triste.

No decidí
si me gusta la noche
o si la noche me asusta.
La recuerdo en el agua y veces no sé
por qué la luna fue la constante
en cada uno de mis exilios;
puede que fuera tan solo otro hijo
de un mundo triste.

No fui valiente
y no era descaro
lo de jugar a ser aquel rayo
ni era una urgencia
romper con la fama  
del maquillaje;
en un espejo no hay quien te salve
y mi visión me arrastraba
porque era triste.

Yo no te amaba
y tú no me amaste,
yo estaba triste
y busqué en ti
filos de espadas,
cuerdas de alambre
y canciones rotas,
donde aparearme,
para estar triste.

No he sido aire…
no fui el recuerdo
de una tarde gris
dentro del bosque.
No era el olvido
que se rebela
contra las sombras
ni estaba listo,
para sentarme a ver que el cielo
iba avanzando en olas de fuego,
mientras que yo estaba triste.

Mentí desde el primer momento.
No estaba alegre
ni vi adelante.
No me sostuve,
no resistía…

No creí en nada,
me perdí triste, entré en la grieta
que todo tiene.
Iba siguiendo nomas  
sobre pasos de nadie.
No quería dar tristeza;
pero yo anduve triste.  

Omar Alej. 

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