viernes, 4 de mayo de 2018

La bestia humana Vs el imperio místico.

—Nada me impresiona más que los hombres que lloran —dice Luder—. Nuestra cobardía nos ha hecho considerar el llanto como cosa de mujercitas. Cuando sólo lloran los valientes: por ejemplo, los héroes de Homero.

Dichos de Luder. Julios Ramón Ribeyro. 


Prefiero el tacto al misterio,
estar para ti,
que cuentes conmigo
como con mi aliento,
amarte de veras.
Tomar el café
a veces hablando,
a veces mirando
a cualquier a otro lado;
pero estando ahí
con el alma en el pulso del corazón
primero.

Creo que una acción
puede más que una vibración…
no tengo certeza
de que en otras vidas
pueda estar contigo,
para revivir;
siento quererte y hacerlo
de carne y de huesos. Presente.

Me animo a llorar
sin mediar comprensión;
llover cuando llueve,
estar triste por todo
y estar triste por nada.
No creo que me mienta
el consuelo que falta
y es una obviedad
la herida que se obvia
con un tercer ojo.

Me alzaré con lo breve
como propulsor,
volveré de lo eterno
a terminar cualquier nunca;
con los pies en la tierra,
desde abajo,
encarnando al ser humano
que entre miles de defectos
se destaca por sentir que debe ir
en pos del otro.

Necesito el agua,
la merienda;
los besos que Fernanda
suele darme en la frente
cuando duermo
porque sabe que en mis sueños
estoy solo y para adentro.

Lo que siento más urgente
son palabras de amistad
y aquel libro de poemas
que se fue con el recuerdo de una hora
que corrió entre esperar
y llegar tarde 
por mi dosis de amenaza.

Voy en busca de un camino
que se haga caminando
con coraje entre pueblos y ciudades;
levantándote si caes
y besándote si un beso necesito.

Soy humano
y contra todo misticismo
soy humano;
te comprendo
acá duele.   

Omar Alej. 

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