miércoles, 9 de mayo de 2018

Doctrina, para no adoctrinados.

Y esa casilla se convierte de pronto en una razón para luchar, en una trinchera para resistir y abrigarse del frío que hace afuera. Esta es mi casilla, aquí estoy, aquí lucho. Aquí muero. Las armas dependen de cada uno.

Oye chaval. Arturo Pérez Reverte. 


Te has ido quedando abajo
es imposible creer
que haya alguien que llegue hasta ahí,
para darte entre llamas el aire.
Ten tu libro… tus motivos, para el llanto y llora.
Cuando pierdas que sea sin mostrarte abatido,
solamente en reposo como una araña ladrona.
Sigue la lluvia, siéntate un rato
a mirar que los huecos se han ido llenando;
intenta volver a ponerte de pie
y si no lo consigues cierra los ojos
y siente las gotas. Tal vez cada cosa es idiota,
quizá las ideas también.  
Escucha las aves que están prisioneras
del cielo,
siguen volando detrás del ruido
y además están solas pensando en el nido…
pisa las calles temprano
y has que tus pasos activen canciones;
cuando no ha amanecido
hay poca gente y se logra una parte  
a la que no le importa gran cosa
haber perdido el camino.
Has reprobado en materia
y ahora repites la hiel, es una clase de cuento
e imaginaste un dolor
que se incrusto en tu cabeza.
Ten tu memoria… tus motivos, para la risa y ríe.
Cuídate,
ya nadie puede salvarte.
Al final serás tú, continuando;
en la batalla de siempre.
Espero que tengas los dados
y no te distraiga el engaño,
con ellos prueba la vida y el tiempo.
Si un día consigues amar,
el amor puede hacer que te amen;
pero nunca te ancles al puerto,
si llega el momento de irse
te vas
y no tomaras prisioneros.
Sé solidario y paciente
con los que -como tú,
hayan perdido ambiciones;
hay quien no quiere contar
con que lo cuenten a él.
Sé que eres un solitario
y que has comprendido que el mundo
ya lleva siglos vagando
y sin saber hacia dónde;
pero tú tienes hojas del libro
de tu memoria y el llanto.
Con un poco de silencio
puedes escuchar que se mueven las olas
y desemboca en la orilla
cualquier miedo que estuvo
en la oscuridad más profunda.
Ten tu mirada secreta;
ahora hay muy poco que nadie
pudiera mostrarte.

Omar Alej. 

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