jueves, 5 de abril de 2018

Oye carnal.

, era inevitable mentir porque el decir una mentira en voz alta era lo más parecido al olvido, a lo que podía acceder alguien que lo recuerda todo. 

La velocidad de las cosas. Rodrigo Fresán. 


Ya sabes que salgo solo
alrededor de las ocho,
en la mañana,
y que pido café con leche,
en la cafetería de siempre,
y que me pongo a leer lo que cuenta la prensa,  
para ver si pierdo la costumbre
de querer adivinar lo que va a pasar
y oye carnal,
qué raro se puso todo.
No me cuadra que nosotros
no robamos, no matamos, no violamos
ni opinemos  
y esté todo tan nervioso alrededor.

No te creas que con esto
hago de alguien que se entera demasiado
de las cosas que suceden,
más bien nada -de momento.

Hace ya bastante tiempo no te veo
y me ha dado por pensar
que hay algo turbio
en irse haciendo al agua en calma;
aunque luego una laguna
es lo mejor, para pescar.

Sé qué hacemos la batalla,
que luchamos por tener más que el recuerdo;
si te encuentro –de verdad,
te diré que me haces falta,
que quedemos, para vernos.
Tú dirás que sí lo harás,
con total sinceridad:

Porque mientes y yo miento,
para ser de los que ven la realidad.

Nos podríamos denunciar y no acabar
nunca jamás de comprender;  
te casaste y me apesté,
me casé y tú te apestaste:

Es un código de tontos continuar,
imitar al adversario.  

Si creyera en algún tipo de consuelo
supondría que me consuela
verte hecho el mismo hombre
que tenía forma de niño en mi niñez.
Es gigante
lo que viene de la infancia,
sobre eso me han caído abandonos,
depresiones, ansiedades, los excesos
y aquí sigo;
otro más bajo el cobijo del recuerdo.

Qué titanes,
qué sonrientes miserables,
bajo un sol que derretía,
bajo el agua que quería diluirnos;
pero nada lo bastante poderoso,
para hacerse del final de esos ingenuos
que una vez fuimos nosotros.

Omar Alej.  

1 comentario:

Anónimo dijo...


Me pone algo nostálgica, todo esto de las no tan buenas noticias, las aguas calmas y las amistades distantes. Como si se supiera desde dentro que algo no marcha bien aunque amanecemos cada día haciendo como que sí. “Sé que hacemos la batalla, que luchamos por tener más que el recuerdo” esa parte se siente un poco más. No sé. Supongo porque así es, quedar y quedar y seguir quedando sin que los encuentros sucedan en realidad… mentimos y sin embargo vemos la realidad. Y está bonito también, está bonito eso de saberse mutuamente y que las mentiras parecieran un fin para decirse que qué gusto haber coincidido. El consuelo de ver al otro como siempre o nunca imaginaste… pero verle gigante por esas cosas del pasado, siento que es también saberse gigantes… “Y aquí sigo” y aquí seguimos. Que distancias, aguas calmas, matrimonios y toda una vida, no bastan para que un par de “carnales miserables” dejen de sonreír y contarse (encontrarse) de vez en cuando en algún texto camboyano.

FloresFer.