martes, 24 de abril de 2018

Marisol ( El nombre es destino ).


Ella era la
Enfermera de la Risa
en la Casa de locos.

Shirley ( El libro del anhelo ). Leonard Cohen.


Aún hay quien pierde la dicha
y la dicha vuelve apostar en su nombre
porque el nombre es destino.
Marisol es de esos,
los que han tenido miedo
de que al seguir no hay retorno;
pero lo mismo les da.

No se sabe muy bien
hasta donde ha tenido que ir,
para aprender lo que sabe
sobre el veneno en las flores:

Fe es rescatar una selva
si se siente en el pecho
lo que debe brillar
a la mitad de la noche.

Cuando despierta es graciosa,
habla gritando
porque quisiera ser una negra de Compton
que usa el pasado, para echar andar.
Me mata de risa
y descompone mi gesto,
lo cambia por el de un hermano
que no fuera el marica que soy.

Salimos a hacer lo que hace la gente,
esperar, asombrarnos,
quejarnos del tiempo,
aguantar desde adentro,
invocar un anhelo,
seguir esperando,
presumir el ombligo,
beber algo frío
y comer con las manos.
Cuando despierta comienza
el cancionero completo
de Los Plebes del Rancho
y debo estar preparado;
ya por la noche maldice.

Crecer con ella.
Sentarme a su lado.
Mirarla y ver lo que mira.
Al deducir su nobleza,
oprimirla.
Dudar de que sea posible
sin freno
tanta alegría en la crueldad
de sus burlas.
Esperar navidad por qué sé
que en su versión de los hechos
la ultima cena  
se convirtió en otra cosa.

Me escucha decirle
que uno no debe
jamás
resignarse a la pena;
pero si puedo decir esas cosas
es porque tengo en la pierna
la cicatriz que te deja el cuchillo
de una batalla entre hermanos
a la que sobreviví.

Estando con ella
no me ha hecho frío jamás;
tal vez sea que los nombres hacen destino
o tal vez sea cierto que a Marisol
la ha desterrado el invierno
tras encontrarla cantando.  

Omar Alej. 

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