viernes, 6 de abril de 2018

Los poemas.

yo accedo sin oponer resistencia porque talvez en la repetición sistemática de lo increíble resida la resignada aceptación de lo verdadero.

La velocidad de las cosas. Rodrigo Fresán. 


Son como luciérnagas que buscan
a donde no llega la luz,
que se extinguen
sin saber qué iluminaron…
se hacen prendedores
que se sueñan aferrados
en chaquetas elegantes
contra el frío.

Buscan trigo como chispas,
cocinar un pan más dulce
y derrocar la hiel del hambre
aun si sigue removiéndose en la entraña
por costumbre.

Son las migas que dejaron que cayeran
viejos cuervos
en su vuelo contra el tiempo.  

Están aire y están agua
y están fuego y están tierra;
van saltando entre los autos
y en los pasos de la gente
ven pasar una ventana que replica
un carnaval.

No los veo si no pierdo la mirada.
No se escuchan sin cortarme las orejas.
No los toco si no lucho el mano a mano.
Son mezquinos si no llego a regalarme.

Me salvaron de la quema,
el guardián inquisidor que vive en mí
era el dueño hasta que ellos
desmontaron el terror y la vergüenza
de ocultarme tras la mezcla en la cuchara.   

¿Qué les debo
si me deben mantener
aun siendo barro?
Justo hoy,
este momento,
es asirme a las cadenas
y bailar, solo por ellos.

Me detienen y me lanzan,
me recuestan sobre espinas
y ahí muy quedo
van diciendo que confían
en que llegue al corazón
que llevo adentro.

No se cansan
y no acaban de llegar;
de algún modo,
o del otro,
se mantienen en la línea
de salida.

Son como luciérnagas que buscan
a donde no llega la luz
y todo lo que hago
es lo que una vez
vi hacer a un niño con un pez.

Los suelto.

Omar Alej. 

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