miércoles, 25 de abril de 2018

Estoy en ello. No digo que libre, no digo que preso.

-Hoy he amanecido particularmente optimista -dice Luder-. Creo que voy a poder al fin dedicarme a la redacción de mi epitafio.

Dicho de Luder. Julio Ramón Ribeyro. 


En este día descartado
como día de la marmota,
bajo la sombra triangular
de cuando el musgo sobreactúa,
frente a ese fuego que amenaza
apenas pasos adelante,
entre el pasado y el futuro;
viendo que llueve
y que no hay lluvia
en la que pueda disolverme
hasta hacerme uno con el mar.
Estoy en ello.

Quizá más aturdido
de lo que puedo manejar,
en el descenso de mis años,
sosteniendo una ficción
a la que poco o nada importan
las distintas realidades
que cabría considerar
más que un producto de la óptica;
más que un destino transitorio.  

Cogiendo carrerilla
en el teclado,
asumo que en función
de la palabra;
pero puede que detrás
de una barrera nebulosa
de la que me vengo abajo.
Estoy en ello.

No digo que libre,
no digo que preso.
Hermanado en tradición
con otros tantos
que también siguen su estancia
en una tierra que se abre y que se cierra,
que se moja y se evapora
y sirve a la curiosidad
de toda fuerza natural.

Como parte de lo que se siente ajeno a lo concreto,
necesario, imperativo o un refugio.
Estoy en ello.
Intentando sostenerme
y bailar…
seguir siendo al que las dudas manipulan
y corrompen y subliman y denigran
y extenderme porque hay grietas en la guerra
que conducen más allá de la razón.
Estoy en ello.

Junto a ti,
en este circo que nos lleva
ya sin actos que poder ejecutar.
Estoy en ello, corazón.
Me hundo contigo.
Omar Alej.  

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