jueves, 26 de abril de 2018

Estafas.

-Hay un dios –dice Luder-, pero precisamente porque es dios no tiene que hacerse visible ni dar pruebas de su existencia. En eso reside la esencia de su ser y el secreto de su poder.

Dichos de Luder. Julio Ramón Ribeyro. 


Que bien que lo sepas
y poderme quedar a beber
contigo
tacitas de te
que llenas de ron y limón
contra el mal de ojo.

Amaina el discurso del tedio,
nadie dice nada sin tener nada que decir;
sin tener que mentirnos más.
Mi boca es una estafa,
te beso porque no tengo
con qué mirar adelante,
también mis ojos son una estafa;
parpadeo porque hay brisa
o no hay brisa. Da igual.  

Hay fragmentos aquí
de pasiones que derivaron en calmas,
de noches que consumieron los días siguientes.
Aquí hay fragmentos
que ya no podrán encontrar a los pares  
de los que formaban parte
y me da gusto decirlo sin que te importe
una mierda curarme.

A ti te podría dar el amor
que todos buscan; pero no existe.
Entonces podemos
seguir con el tema
de la ropa tendida
bajo la tormenta.
Continuar la partida de scrabble
y yo puedo acercarme a rozarte
con intenciones de estafa,
sin intención de ganar...

Tú rompiste mis cadenas
al mostrarte como quien
no oculta nada.
Me libraste de la lucha
y sostuviste
con la fuerza de tu abdomen
todo el peso de mi estafa.

Me quitaste de mis padres,
me sacaste de la escuela,
me rompiste algunos dientes,
me pintaste un par de cuernos,
incautaste mi disfraz.
Me hiciste un hombre;
un maldito y arrogante
hombre común.

Ya no río,
mi sonrisa era una estafa.
Ya no canto,
mi canción era una estafa.
Ya no tengo pesadillas
porque adentro
hasta mi miedo
era una estafa.

Nunca nada me importó,
Tú ya lo sabes.
Te has quemado en el calor de la verdad
y no esperas que sea incendio
lo que arrastro a través de la ceniza.  
Me preguntas si quisiera
irme lejos o quedarme;
pero sabes que no estoy
ni aquí ni allá.

Solamente estoy contigo.

Omar Alej. 

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