martes, 10 de abril de 2018

El umbral.

Es triste ser bueno. Se arriesga uno a ser hábil.

Jep Gambardella ( La Grande Belleza )


Me he mudado
a una casa con techo de lámina.
Lo hice pensando en tener que salir
lo menos posible,
para disfrutar de la lluvia
y que cuando no llueva me acuerde
del ruido de las gotas sobre ese metal.

Poco a poco
la importancia de estar solo disminuye.
Nunca nada pudo ser como lo hubiera imaginado;
esa es mi parte de la culpa:

Mucho tiempo imaginé con gran descaro
y sin usar jamás anclaje…

Es por eso que ahora está en otra parte
y el umbral, para seguirla está cerrado.
La ciudad en la que duerme
llama al mundo con sensual agilidad
y la gente que quisiera estar ahí
se despierta haciendo llaves que el mar rompe.

Sé que sabe que me basta
con bajarme de la cama
y llegar hasta la estufa,
para hacer hervir el agua.
Esa es la misma gesta
en la que un héroe acaba el día;
pero yo no soy un héroe.
Me libré de ser la punta de la flecha,
soy el arco.

Para verla como era
tuve que quemar mi cuerpo
dentro de ella;
la figura que volvió de la memoria
se mueve gracias al olvido
entre kilómetros y aduanas.

Si buscara encontraría la manera de volver
y volvería a lanzarme -sin razón, al precipicio;
no lo hago porque a veces la distancia
aquí mismo cobra vida
y aquí mismo se termina.

No puedo ponerme en la piel
de un ave con las alas rotas
y no creo en sacar de los ríos
la ternura de los peces,
con un alambique insuflo de paz
la guerra de quedarme esperando
a que el umbral se abra.

Omar Alej. 

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