jueves, 19 de abril de 2018

Apuesta por los malos.

Nunca he sido insultado, ni perseguido, ni agredido, ni encarcelado, ni desterrado –dice Luder-. Debo en consecuencia ser un miserable.

Los dichos de Luder. Julio Ramón Tibeyro. 


Siempre pierden los buenos
son de una casta suicida
y es lo que hacen mejor.
También es cierto que ellos
no suelen saber cuándo ya han sido vencidos
y no se despiertan hasta que la derrota
lo has vuelto locos y miopes.  

A Connor lo dejó su chica Morena,
ahora no dice ni hola.
Ya no habla de ver más temprano los días
ni de acercarse a la luna
por cada puerta trasera;
está seco hasta el borde
y su tía le ha prohibido andar por el jardín,
para que no lo imiten las plantas.  

Él es un tipo delgado;
pero nunca antes su sombra
se le había ido tan lejos…
Después de todo
los sapos croaban, los grillos grillaban,
los reyes dimitían
y el verde amanecer se perdía
después de todo.

Se alegraba de verla
y quería que estuviera contenta,
la animó a irse lejos,
a conocer el mundo,
conquistar las fronteras
y dejar de lado sus marcas;  
juró que en el tiempo
se volverían a encontrar
más allá de las vías
en las que pasan los trenes
que llevan al olvido.

Los ataques a los puentes,
indistintos entre ferias, maratones,
convenciones, aquelarres, parricidios
y evidencias,
no minaron su esperanza;
se sintió en la salida
y ya a punto de alejarse de su ausencia.

No es que Morena sea mala,
es que además es preciosa.
Un mecánico ebrio lo supo
y le confió los secretos
de los que no se escapa un tesoro;
fue que bailaron al borde de un precipicio
y no cesaron de hacer las flexiones carnales.

Hay dolores que son
la sazón que nos sana,
no es cuestión de valor
ni pensar que es cobarde
mantenerse en la orilla
sin cruzar solo a nado
la fuga…

Tal vez por ello Connor
ha enmudecido,
algo en él apunta a maneras
de ser capitán y ser nave;
no se imagina rompiendo cristales
por llevar clavados restos de una copa
a la que Morena no ha ido.

De los amores sé poco
y antes de ellos notaba
cierta tendencia al hechizo,
ahora consiento el silencio
de un corazón que no habla
porque no puede callarse.

Omar Alej. 

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