martes, 13 de marzo de 2018

Texto en siete minutos.

Competir, para ver quien se venía más rápido nos sirvió –ya después, como diferenciador entre la prisa y la rapidez.

Diario de un Moto/Circuito (2018)
Omar Alej. 


Este texto -si se escribe,  
ha de escribirse en siete minutos;
son las dieciocho con ocho
y para la seis y cuarto
tendrá que lograr
mantenerse en el cuerpo
de un verbo sin fondo  
que es muy probable que se haga papilla
entre los pliegues
de una idea desnuda
que iré improvisando.

Cada palabra,
con prisa y sin ella,
se escribe, para lo mismo
y solo tiene sentido
si los sentidos lo quieren.  

Siendo el pulso de nada
me atrevo a ponerle la piel de un vaquero
que ha perdido a las cartas
y por consecuencia no quiere volver
esta noche a su casa. A donde nadie lo espera.

La prisa me agita las piernas;
debe estar descompuesta
la ventana que mira a mis ojos
y me devuelve la tela
de una cama vacía
que se ha ido ensuciando
con los pies que de lodo
ha manchado el vacío.

En tan solo fractales  
uno puede perder la fortuna
que abriría los cielos
y dejaría caer
lo que queremos
y que nadie más tenga.

Ahora pincha el reloj,
ahora mismo es la hora;
cualquier logro es inútil
y por más que te amé,
lo que va encima de tiempo
en el tiempo se cae.

Solo siento saber
que eres más fuerte que yo
y que todo esto;
aunque no haya durado,  
lo que retiene el recuerdo,
de una cortina de niebla,
también es tu cara.

Omar Alej. 

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