lunes, 12 de marzo de 2018

De nuestra armonía.

Un día se iba formando con restos de los otros días y eso nos hacia un daño terrible. Por fortuna estaban los días que no querían saber nada de ayer; qué contentos e idiotas nomas estando sentados sin ninguna prisa y sin querer hacer nada más.

Diario de un Moto/Circuito (2018)
Omar Alej. 


Un beso me dio
con los ojos cerrados
y el cabello cubriendo
la mitad de su cara,
es la típica imagen
de un momento de calma.

Los rayos de sol
como dedos delgados
tocaban el color de la casa;
desayunábamos huevos,
compartimos un jugo
y repetimos café.

Lo más habitual es sentir el impulso
de ir a gritar
lo que se ha ido rompiendo
hasta dejarme roto;
pero ahora he creído  
en oponer resistencia
con la sutil armonía.

Y vengo a decir qué bonito
me sabe a estar en mitad de un abrazo,
mientras que caminamos
en busca de fruta
y vengo a quedarme dormido
sin tener miedo a que el sueño
me haga despertar.

Todo lo que peleaba,
todo aquello que fue
nadando hasta el punto
de querer ahogar la impureza,
simplemente se eleva;
desde allá arriba señala
que hay compromiso en el agua
y hay compromiso en la tierra.

Hay un instante vital
que es aún más fuerte que el ruido,
está llegando de adentro
y es todo eso que tanto
habíamos estado buscando
a través del dolor que está envuelto 
con nuestras pasiones.

Es algo suave
y pequeño que puede perderse
-es verdad;
pero si el grito es susurro
que sirva, para algo más
que llorar.

Omar Alej. 

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