jueves, 1 de febrero de 2018

¿Quién me dirá que estoy vivo?

No recuerdo
haber encendido este cigarrillo
y no recuerdo
si estoy aquí solo
o esperando a alguien.

El Histórico Pueblo De Claremont. Leonard Cohen. 

Pintura por Lizzete Alejandra.

¿Quién me dirá que estoy vivo?
Me supongo distinto al de ayer;
pero ahora –de momento,
algo así solo es una aseveración que mañana
sonara igual de simple.

No he sabido de nadie
que te diga que has muerto
porque sabe tu nombre; pero no lo recuerda.

A ti te enfada este juego,
mancharte y hacer de la mancha
el porqué del por qué y para qué
si de vicio y virtud, todos vamos repletos
hasta que quedamos vacíos.  
Jugarlo es la única forma
de seguir sin enfado
a través de las múltiples formas
que dan forma al tiempo.

No preciso de ti.
Ahora puedes irte
y conseguir que el amanecer
nunca pase del puente.
No te seguiré más allá
del punto final,
a donde el retorno termina.

Hay una sensación de poder en mi pecho
¿Cuánto puedo hacer durar
la escritura de un verso tardío?
Si una vez estás aquí
y eres tú quien está suscrita
a la palabra siguiente
¿Me buscarías ahí abajo?

Debimos pedir perdón
cuando sabíamos hacerlo,
montar en un tren
y quedar cara a cara,
lo más lejos posible.
Dentro de un globo con millones de gentes
se ha vuelto imposible la veracidad del contacto.

Nada de lo que dije entonces
lo dije entonces
ni podré decirlo otra vez.
Creo que el último conflicto humano
es el más pestilente de todos;
es que todos sabemos
que no nos vamos a enterar
de quien no sabe si está vivo.

Omar Alej. 

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