viernes, 16 de febrero de 2018

Manifiesto Camboyano #2

El sábado por la noche, perdía a los dados su salario de la semana. Tal vez ganaba algunas veces. En ambos casos, rompía a reír, con la misma risa imbécil, bromeando y chanceándose con unos hombres que, según todas las apariencias, le robaban periódicamente.

Luz de Agosto. William Faulkner. 


Sigue adelante.
Si no hay ruta que seguir
tampoco hay forma de quedarse.
Todo de pronto se acabó;
pero de pronto aquel todo ya no es todo.

No pierdas el tiempo en decir
que no es tan sencillo
como decirlo;
Tú sigue adelante.

La fuerza que crece en tu contra
se hizo liviana una vez
y se volvió el Don Quijote;
es el que vuelve
con los que regresan
de ninguna parte.

Sigue adelante,
llega hasta el norte,
conviértelo en sur
y sigue adelante.

Si te llaman las luces,
si entiendes la pena
que cantan de noche
las dulces sirenas,
si te queda el abrigo
de los que tiemblan de frío,
si acaso fuiste algún día
lo que no fuiste más;
puedo sentir que Tú puedes
seguir adelante.

Uno se queda despierto
porque dormir se parece
a despertarse después
con la barriga vacía
y la cartera sin sueños.

Sigue adelante,
la cordillera empinada
no es más que un poco
de lodo
y quema la grasa, migrante,  
con lo que tengas de miedo;
que no te noten ansioso
las hosteleras que enviudan sin velos.

Sigue adelante
porque adelante era aquí
y más adelante está el tiempo
del que te iras olvidando,
para seguir adelante.

No es necesario que corras.
No es necesario –siquiera,
que lleves contigo el coraje,
para continuar.
Sigue adelante del modo
de los caballos salvajes;
como la flor del desierto
te morirás y sabrás que está la vida adelante.

Omar Alej. 

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