miércoles, 10 de enero de 2018

Necesito estar solo.

Seguía abonando el terreno en el que me enterraría mañana. Humo, mentiras, peleas, rencores, delirio, sexo, licor, historias, pasiones y el centro blanco de aquellas galletas negras; no eran más que adornos, para un agujero en la tierra.

Diario de un Moto/Circuito (2018)
Omar Alej. 


Por las noches, con los sueños,
hace un día con frío en el sol
y yo necesito estar solo.

La casa suda hielo
y todo lo que fue de vidrio está en llamas.
Camino entre monumentos de cerveza
que conservan el peinado y que intento no romper
ni cambiar de lugar.

Miro fijamente a Nick Cave en el televisor;
pero no me entero por qué tiene la cabeza de un canario.
Los brazos me hormiguean
producto de las horas
que han ido cayendo entre el volcán
y las goteras: la frontera es una sola;
pero es para los dos…

En ciertas horas del día
vuelven a ser las siete, para mí.
Se ha ido el tiempo que pudo
quebrar la vida
que me late por dentro;
pero eso no es soledad
y yo necesito estar solo.

Va a ser como estar sumergido.
Jugare con la idea
de que estoy estando conmigo.
Acaso me regale el regalo
de negarme tres veces.
Quizá me proponga
ir a la cocina
y freír los cordones de mis botas.

Me estaré devolviendo la cara
que se fue deshaciendo
entre los recuerdos
que alguien tenía de mí
(de espaldas contra la oscuridad de un callejón).

Seré mi respuesta
a todos los discursos;
lo bueno y lo malo
¿Cómo podría yo saberlo?

Tengo mis uñas,
algunos de mis dientes, mi olor,
mi respiración, veinte dedos,
un ombligo, algunos silencios,  
mi pereza, mi sueño, el insomnio,
una lengua y un par de orejas.
Además ni siquiera podría asegurar
que sigo estando aquí.

Los diques,
para romperse,
no necesitan que yo me conmueva.

Para en la puerta y regresa.
Hay alguien esperando por ti allá afuera
y yo necesito estar solo.
Omar Alej. 

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