viernes, 5 de enero de 2018

Fito Páez -Manos al Piano.

"La estupidez del mundo, nunca pudo y nunca podrá... arrebatar la sensualidad."

Cadáver exquisito. Fito Páez. 


Fito lo que tira es buena onda
y mal augurio,
sensación de libertad
en modo hippie con cuchillo entre los dientes:

Contradicción es realidad.

Hay un agujero
en las certezas que es camino;
quiere encontrar un corazón,
para cantarle que él también tiene un corazón
y que lo ofrece…

Fito Páez de bronca.
Siempre en contra de los tiempos.
Enfundado en trajes rosas
que figuran a un Gran Gatsby,
hijo bastardo de Oscar Wilde.

Condenado al gozo que lo condena,
a saber el motivo del asesinato.
Cuidado,
si lo dejas te seduce
con el mito del viajero agotado
por el lugar del horizonte
y su movilidad.

Algunos argentinos
saben que el humano
es el porteño interplanetario
y no se alarman
de escucharse hablar de más.

Fito,
la dueña cabeza
de la ciudad liberada.

Confiá y con lo que piensas.

Es necesario tener estómago,
para saber qué cosa es el hambre
y hasta cuando se acaba.

Fito Páez.
Quién lo diría.
Escapista del escape,
para que en un futuro
eso también hubiera pasado,
lo nuestro y nosotros.

Pintado de Folklore,
ley del oro de dos peces,
mágico sagrado
de una tornamesa sin electricidad.
Oiga sr, Rodolfo Páez,
el pop se siente honrado
de contarlo entre sus líneas
de invisibilidad
e ilusión de contrabando
en lo que lleva en la nariz.

Soltá.  
Qué todo está tan bien.
Qué todo está tan mal.

Si pensamos en los otros  
las canciones que cantamos
son la rueda cuando gira;
all you need is love
y John Lennon sigue aún vivo
en español.

Si no es por ti,
Rodolfo,
no estoy escribiendo esto;
mientras que ella busca japos
en el móvil.
Yo bebo, escucho gatos
y tu disco en portugués.
Todos los efectos de este show
no significan que la música
dejará de sonar.

He soñado estar contigo
de camino algún lugar en automóvil.
Me platicas que hay un flaco
-Manos al Piano-
que se tira tras la duda
sin saber a dónde va.  

Omar Alej. 

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