viernes, 12 de enero de 2018

El corazón ahí estaba


¡Ay perlas de verano!
Eso es todo lo que queda
del sueño de los héroes.

Verano. Matsuo Bashō


El corazón,
me remonta y suena exacto hasta cuando falla.

Al corazón
no le importa si estoy escribiendo ahora,
mientras sueño con escribir algún día.
Ignora si el futuro
llegó a ser un bello pasado.

No sé qué decir de las aves;
pero suelo decir que el corazón aletea inocente.

Sé que aunque duela
no se detendrá, no por eso.
Desde su interior, vence.
Que las manos se ocupen
con la misma sensación de añorar.
Ignoro si hay algo que en realidad haga falta,
para el corazón.

Estaba ahí.
Subimos el monte,
para ver la costa
y sin mirarnos
y sin decir nada más
supimos que ambos
habíamos sentido
que pasaba un gran barco.

He recorrido las calles
y he bailado en un faro
imitando a Gene Kelly.
Me creí un inmortal
al salir de su casa
sin que nadie me viera;
hay ocasiones en las que la tierra
se detiene a las seis de la mañana.

Qué gran abrazo nos dimos,
qué meritorio creímos el gol
y qué jodido que fue
que el empate cayera
de portería a portería.

Me he visto lleno de amor
y he terminado pidiendo perdón
porque al amar nunca fui
lo que debía de ser;
pero besé con su fuerza
y me callé con su suave debilidad.

En alguna oscuridad
ha ido a ocultarse la luz
que no ha querido apagarse.
Íbamos temerosos a todo.
Algo en la esencia decía
que aquel verano acababa
y el corazón ahí estaba.

Omar Alej.   

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