lunes, 15 de enero de 2018

Confío en que he sido yo, mientras yo dormía.

<<Gracias, Querido>>
oí exclamar a un corazón
cuando entraba en el flujo de coches
en la autopista de Santa Mónica,
dirección de Los Ángeles.

Dejando Mount Baldy. Leonard Cohen. 


La noche de ayer
me he ido a dormir
declarado vencido
y francamente resignado
en mi derrota.

Cada sitio en la ciudad
había sido arrasado
con toda la torpeza
que nos fue posible
y ahí estaba yo
con los ojos huyendo.

No quedaban más mitos
ni pensar en una tregua.
No había puertas de pie
ni novedades, para abrir;
había demonios vigilando
el espacio aéreo
y cada porción de metal
ha buscado hacerse escuchar,
rechinando.

Venían de todas partes
los violentos vientos
e iban atados,  
multiplicando la plaga
de torbellinos.
Parecía ser el día
en el que la luz
renegó de nosotros.

Uno sabe qué es la esperanza
cuando parece agradable
el horror repetido
una y otra vez;
pero de nuevo hay calor,
para alentar entre las manos heladas.

Se escucha en las ramas que hay nidos
con aves que antes no conocía.
Veo a mujeres que fueron
de la noche fantasmas
y que van al ritmo
de las caderas del brío
en los caballos salvajes.

Se siente que el tiempo
volvió a ser de cuerda;
como si alguien hiciera las paces
con su peor enemigo.
Confío en que he sido yo,
mientras yo dormía.

Omar Alej. 

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