lunes, 29 de enero de 2018

Algunos caminantes jamas tocan la tierra.

Fue el amigo más generoso que jamás he tenido; tomaba el último lugar y se pasaba aquellos ratos platicando con el ultimo de nosotros. Convirtió el último sitio en nuestro frente de batalla.

Diario de un Moto/Circuito (2018)
Omar Alej. 


Algunos caminantes jamás tocan la tierra,
van haciéndose del aire a pulso pleno.
A todo cuanto han querido
lo siguen queriendo y dan rabia
en sus maniobras subversivas;
recuerdan a niños,
estrenando ropas nuevas,
que siguen siendo de barro.

Hacen del recuerdo el camino
que sigue hacia adelante,
provocan sospechas
en quien les quiere dar algo.
Ahora es mejor no contar
de las noches en las que los viste pasando por el cielo,
diciendo algo que intentabas comprender;
pero que cambiaba de significado apenas la luna se iba.

Algunos caminantes jamás tocan la tierra
y son la sombra bajo la que se recuestan
los que un día no vuelven más
de caminar.
Han librado una cruenta batalla
contra las leyes de la gravedad
y saben que los dioses los buscan,
para enmarcar en sentencia
las fuerzas que no deberían de tener.

Hay ciertos miedos que nadie
hubiera deseado sentir:
ser señalado y que no haya
ninguna forma capaz de decir lo que son.  

Son peregrinos que están
siempre sirviendo de casa
y como suelen llorar;
siempre después de llover
se hacen sentir en caricias.

Algunos caminantes jamás tocan la tierra
y jamás resignaran a multitudes su presencia.
Pelean por dejarse el cuerpo entero.
Hay quien cree que son cobardes
y hay quien duda de que sepan lo que saben.
Si un día pasan por aquí
solamente querría verlos dar un paso;
confirmar que hay sueños de esos
que jamás malgastan nada.

Omar Alej. 

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