lunes, 18 de diciembre de 2017

Te recuerdo follando.

Nos sentábamos en las últimas bancas, donde nadie podía vernos; pero todos sabían que estábamos ahí. Metías tu mano dentro de mi pantalón y yo metía mi boca dentro de tus besos. La mejor parte era tener que levantarme y caminar con la mancha de semen haciéndote reír.

Diario de un Moto/Circuito (2017)
Omar Alej. 


Te recuerdo follando
no es un caso de pena
ni es memoria robando
lo que hace presente el olvido.

En la edición del invierno
vas de prisa, te corres
y corro
detrás de ti como un miedo
que en casos de nada, despierta.

Tú estás sentada conmigo,
yo estoy encima de ti.
Me dices de aquel que tenía
más grandes que yo las pisadas;
qué bueno que fui, para el otro lado...

A veces uno recuerda
que hay demasiadas canciones malditas
que a nadie hacen falta.
Incluso el sonido de las teclas levanta
un toque de queda  
después que el rumor del silencio
exige el derecho de hablar.

Hay una seña indiscreta
de lo que estoy recreando
cuando sucede la suerte
y estoy metiendo la lengua
en uno de esos destinos
que desaparecen
con la misma llovizna
que siempre queda detrás de cualquier
día de lluvia.

No nos era posible
desprender de la carne el alma
y tuvimos que vernos los ojos
incrustarse en el viento.

Si no creyera en la poesía
te diría que soy incapaz de mentir al respecto.
Te recuerdo follando.

Omar Alej. 

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