miércoles, 15 de noviembre de 2017

Un par de enamorados (al calorcillo del fuego sagrado de la costumbre)

Huye la tarde en mi prisión
Una dulce lámpara arde
Estamos solos en mi celda
Bella luz razón adorable.

Prisionero sin horizonte. Guillaume Apollinaire.


Un par de enamorados,
eso piden las fuentes
cuando el responsable de limpia
va y les saca las monedas.
Un par de enamorados,
haciendo las horas largas;
perros de la calle,
gatos marineros, 
porno en la probeta
y pus en la epidermis.
Un par de enamorados,
eso dictan las ideas
al gracioso peregrino
que hace brincos;
ahora en la canción,
mañana en la pintura.
Un par de enamorados,
por la fuerza de mil demonios,
por la parentela de seis mil millones
de agnósticos
y al calorcillo del fuego sagrado
de la costumbre.
Un par de enamorados,
justo afuera de mi casa,
con las piernas deliciosas,
destacando la cintura
y el rubor en mi nostalgia.
Un par de enamorados,
de eso tratan los tratados,
constituciones, himnos, manifiestos,
La cábala, el Corán y el Antiguo Testamento.
Un par de enamorados,
eso estaba pasando
en la película de tus ojos
cuando te cerré las piernas
con un beso
y picaste la humedad.
Un par de enamorados:
Ella se acerca, para besarlo,
Él se cae del columpio
que le hizo su madre
cuando estaba por cumplir
los cuarenta años.
Un par de enamorados,
bajo el asfalto,
a mitad del asfalto,
a un lado del asfalto,
vertidos sobre el asfalto;
siendo asfalto.
Un par de enamorados,
jaloneando una canasta de huevos.
Un par de enamorados,
mirando cuadros de Pollock
en las claras y en las yemas
de los huevos reventados
sobre el asfalto.
Un par de enamorados,
suicidio hermoso,
terrenal y sin dolor.
Un par de enamorados,
justo ahora,
justo ayer,
justo mañana.
Te lo tengo que decir.
Hay un par de enamorados,
cada uno de nosotros
se parece a ti.

Omar Alej. 

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