jueves, 30 de noviembre de 2017

En esta rutina.


[Nunca encontré la chica /Nunca me hice rico / Sígueme]

ENTRANDO EN UN PERIODO. LEONARD COHEN. 

En esta rutina,
altives de lo cotidiano,
maceración de la sencillez:
palabras sin voz  
al aire que atraca, por venir,
remover un papel
y quedarse girando
como si fuera la parte final
de lo inanimado; quietud.  

Allá afuera hay letreros
(Siempre los letreros)
y dicen que pierdo la vida
al quedarme sin ir.  
Sin irme de aquí o de allá,
sin buscar el aplauso,
volverme loco, aventuras.

Quizá no hay un sitio
en el que valga la pena quedarse
y no tengo lo que hay que tener,
para sentirme pescador
y no anzuelo.

Si quiero decir
que el minuto a minuto  
es también un camino,
me llaman villano;
voy contra la luz
de los que saben cómo,
cuando y donde,
vale la pena el tiempo…

Dejo ir al otro.  
Dejo ir la cima.
Dejo ir la gloria.
Dejo ir la meta.
Dejo ir la gran convicción.

La frase que más gracia me hace
es en la que acusan
de su muerte a los muertos.  

En este inacción,
en la equidistancia,   
mis manos pasan
de una duda a otra  
y el desconocimiento
de Paris o de Roma
o de Hamburgo o de Londres,
no es más incendiario
que quedarme pensando
en la palabra que sigue,
para dar rienda suelta al desamor.

La belleza del mundo
la prefiero pequeña,
sin seguidores ni fama,  
en una gota de lluvia
que cuelga de una teja
a punto de caer.

Afuera de aquí
los más intensos momentos,
para un cazador de motivos,
hacen del lobo mascota.
Qué bien que la memoria  
la encuentro al quedarme
sin las ganas de hacer.

Ahora estoy seguro
que siempre he estado muriendo,
porque a cada momento
veo mi vida pasar;
justo como dicen que pasa
ese último aliento.

Omar Alej.  

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