miércoles, 18 de octubre de 2017

Preparando Muertos.

¿Quién no habla de un asunto muy importante,
muriendo de costumbre y llorando de oído?
¡Yo que solamente he nacido!

Altura y pelos. Cesar Vallejo. 


Debo decir que no están en la hojaldra
ni en el luto ni el duelo
ni en los altares;
ni si es dos de noviembre
ni si se llega la fecha
del día en que nacieron,
tantas muertes atrás…

Los muertos no están ni en sus tumbas
se han ido de parranda
y es esa fiesta la que florece
con rosas, violetas, jazmines y en girasoles;
pero los muertos no están en los jardines.

Pintamos sus voces,
escuchamos sus olores,
saboreamos su color
y ya hemos llegado a tocar
lo que se quedan mirando,
desde donde nunca están.

A los muertos los acompañan,
los perros muertos
y caminan por valles de árboles muertos
que sirven, para hacer nido,
a los pájaros muertos.
Eso ya lo sabemos;
pero los muertos no explican las cosas
de muertos. Porque son educados
y no hablan con la boca llena
de pan de muertos.

Como tantos otros tontos
he querido encontrarlos
y aunque encontré un aquelarre
con sus señores fantasmas;
los muertos, ausentes,
que están donde no hay ni muertos,
eran verdad científica y tristeza mágica.

Pregunte a los libros cerrados
y los libros cerrados
abrirán sus páginas hondas
y un signo caliente,
de fría interrogación,
le dirá que los muertos estaban ahí
y que los muertos
a esas horas no están.

Para los muertos se busca la cura;
pero yo sé qué encontrar.

Hay una parte de mí
en la que los muertos tiran sus redes
a la memoria  
y están en mis ojos
que no ven a los muertos,
porque los muertos no mueren.

Omar Alej. 

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