martes, 3 de octubre de 2017

Pero sigo siendo un borracho.


Vida salvaje extinta entubada
arde al contacto
alas quejumbrosas deslizándose por las ventanas
como lágrimas de metacrilato…

Sin alas. Jim Carrol. 


Con el paso del tiempo
he ido olvidando virtudes del enojo,
perdiendo violencia,
sacando el cuerpo de la tormenta
-un ánima sin exceso
y dejando detrás solo huellas
que logran borrarse
con la primera pátina de viento;
pero sigo siendo un borracho.

Es verdad que me levanto temprano,
cuando ni siquiera amanece,
pongo música en modo que me invite a moverme,
como si hubiera alegría en seguir ríos secos
que maquillan la sed con voracidad y sustento;

Hago gimnasia
y bebo un jugo verde; licuado con apio,
espinaca, manzana, pepino
piña, indignidad y limón…

Ya no irrumpo al día
totalmente ebrio
y con los ojos partidos –¡hermosos!-
de la oscuridad colorada
que atracaba de noche
con tan solo un tablón
y fichas de dominó.

En las largas horas
que acuso de sol, desde
una tribuna,  
frente a gente peinada,
perfumada, apurada, pasiva  
y con mofletes rosas;
yo mismo, prudente, me guardo el impulso
de ir y decir lo que estoy pensando
de las putas ideas por las que se matan;
pero sigo siendo un borracho:

No encuentro consuelo
ante la piel que traspasa
mis gafas de sol,
porque es la piel que recuerdo desnuda
de la soledad.
Me equivoco de asiento en los colectivos,
tomo el sur por el norte
y las mujeres se insultan
porque las miro aguantando…

Me sigo buscando
en cualquier reflejo,
un espejo, un cristal, un herraje
o un charco.

Quisiera seguir
por siempre
entregado
a la boca de un  vaso
y si afuera arde
yo diría “salud!”

Voy tonto de manos
y se me cae una taza
y se me cae un florero
y se me cae la baba,
al quedarme dormido, esperando
a que alguien me ahogue
cuando estoy durmiendo.

Tal vez no evidencio
las marcas que antes
podían delatar que venía hinchado de ron
como si fuera un castigo,
que yo obedecía, de pura tristeza;
pero sigo siendo un borracho.

Lo sé porque sabe a derrota
cada exhalación de mi aliento.

Omar Alej. 

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