jueves, 26 de octubre de 2017

Nadie como tú.

Solos con nuestra locura y nuestra flor favorita
vemos que no hay de veras nada acerca de qué escribir.
Eco tardío. John Ashbery. 


“A veces sólo consigo vivir estando solo
y otras veces me enamoro del primero que pasa”
Te dije. Lo habrás olvidado,
por devoción o rencor;
pero lo habrás olvidado
y temo que lo que recuerdes
sea mi cabello en el piso
y yo cayendo en una espiral
de vómito y humo…

Las calles las corro
de ida o regreso,
el destino da igual
y dio igual el origen…

Con la cabeza agachada,
tropezando con botes
y clavos
que el hijo de un dios
se quitó;
tal vez tú lo has visto
y tal vez ya sabias
que al encontrarlo
lo recordaría saliendo
de tu libro de dibujos.

Ya no hay ninguna canción,
ya no me preguntó qué pasó conmigo
y dónde está el barrio
que se me quedó adentro
haciendo lo mismo que aquellos recuerdos
que creí olvidar y de pronto volvieron.

Pisos mojados
de bares-guarderías:

Pasta de sexo
sobre la cortinilla de un teatro a las tres,
carros de mierda bajando a dejarse,
de alpiste, en un parque.
La velocidad hizo de los carbones
diamantes.
De repente sea cierto;
“Hey joven, quiero ser como tú, para siempre.”

Conforme avanzo en la fila,
con la charola entre manos,
detrás del señor Lautremont,
esperando por puré y chocolate,
me imagino en un palco
y escuchando cantar a Cristina,

Pongamos allá
un resto de aquí
y hagamos de aquí
la planta marchita que dio
la semilla de allá.

Llámalo eco tardío;
pero no nostalgia.
Últimamente no sé si es amor
lo que siento ahora
o si amor era
lo que me hizo sentir lo que siento.

Omar Alej. 

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