jueves, 5 de octubre de 2017

Hilaridad.

“La conciencia, amigo, es uno de esos bastones que todo el mundo coge para apalear a su vecino, pero que nunca nadie hace servir para sí mismo”

Las ilusiones perdidas. Honoré de Balzac. 


Me estoy quedando dormido
¿Será el indicio de algo
que no debo de ver
con mis propios ojos,
sea un ventarrón o el orificio
de una aguja en una vena?

¿Será que al dormir
despertaré durante la realidad
en la que estaba soñando
porque había merendado un poco tarde
y vale que sí, que yo valgo una siesta?

Tal vez si jalo ese hilo
que cae hacia abajo desde una telaraña,
como el listón de un globo sin globo,
se abra la tierra que estoy pisando,
de manera uniforme,
y yo caiga en un túnel
donde iré escuchando qué dicen:

La evolución es el producto de la mentira
y no la mentira en sí misma.

Y la manzana en la canasta
¿Qué significa?

Y los ojos leyendo la carta
¿Qué quieren decir?

Y una boca cocida con alambre
¿No es una denuncia?

¿Qué motiva que la nada
siga siendo aquel espacio
que deberíamos llenar
con sobras que no caben en el todo?
Es lo mismo que llegar
tan solo porque allá no es aquí
y viceversa…

No se puede estar seguro
¿Y si el tiempo es la sombra
que a la luz de todo el mundo
pinta de dorado la envoltura
y con barro el contenido?

Son preguntas que me hago
y que les hago a todo aquel
con el que cruzo en mi camino.
Es verdad que no las digo,
que las pienso al escucharlos,
regresar o tomar rumbos.

Sin embargo,
no me apena necesitar
lo que necesito y negarme
a tener que negociar.

Deberías de saber
que yo quiero ser leído
y no arrancado.

¿Qué cosa pide un árbol?

Omar Alej. 

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