viernes, 6 de octubre de 2017

Deformación de oficio.


Quería estar con todos, unirlos a todos y que todos se conocieran; formar una familia. No me daba cuenta que estaba solo y que cada uno era uno solo. Cuando lo descubrí lloré durante tres días seguidos y creí que no podría volver jamás a mirarlos. El tiempo me ha arrancado muchas alegrías, fuerzas y voluntades; pero desde que salí aquella noche ya nunca dejé de saber que era yo quien tenía lo que quería de los demás.

Diario de un Moto/Circuito (2017)
Omar Alej. 


Podría reconocer
que no es el cielo
lo que cae sobre esta mesa de cristal
ni los dioses ni el pasado
ni el futuro ni siquiera
es el hartazgo.  

Aceptar que tengo el estómago débil;
pero eso no cambia que haya estaciones
por las que los trenes no paran.

Mucho menos que nada
es cuando digo que es todo
y te me ríes en la cara…

Escondo la mirada,
para no saber que igual que tú…

¿Dirán que los perdono?

¿Sabrán que ya lo sé?

¿Sentirán que lo merezco?

¿Servirá de algo hacerlo?

Cuando tus ojos hacen el amor
¿Cómo culparlos?

Si ese amor es un castigo
no es distinto
de cuando el amor es un regalo
colmado de sencillez:

Mierda y lujo son lo mismo, justo ahora.

Perdona y que perdonen,
por favor;
pero es que me importa, únicamente,
desarrollar el punto final
de una anti-historia.

Ahora sé que nunca volveré
y los amigos de antes
y los escenarios de antes
y las pasiones de antes
y el espejismo de antes
y el pez que era antes
quedaran, para después.

Si lo veo y me ven,
debe ser que es verdad.
Ahora tengo la piel
a punto de regresar
al nivel del mar…

¿Por qué si quise
no pude querer?
No es para ti la pregunta,
para ti es el infierno
que me trajo la fe.

La primera opinión.
Lo que antes decías de mí.

Algunas veces
solías tener la razón;
pero yo también.

Omar Alej. 

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