lunes, 11 de septiembre de 2017

Once de septiembre/Invito a bailar.

No puedo llegar a las colinas
El sistema está agotado
Vivo a base de píldoras
Por lo que doy a Dios gracias.

El libro del anhelo. Leonard Cohen. 


Tal vez no es el día,
para hablar de amor;
pero justamente por eso.
Vamos. Hablemos.

Uno del otro
sin contagiar las heridas que nos hicimos
y que nos hicieron; antes y después de todo.

No hay nada de humano en perdonar.
Perdonar es divino. Entonces,
en lo que duran las horas
del once de septiembre,
inventemos la esencia de Dios en nosotros
como fue hecho el misterio.

Invito a bailar
a aquel que ya sabe
cuanto duelen los pies al volver de la noche.

Recuerdo los sueños que tuve
cuando desperté temblando de frío
y nadie estaba ahí, fue una pesadilla.

Te extiendo mis manos,
las dos.
Espero que la uses,
para lavarte los pies,
reconocer tu cara
o rascar alguna comezón;
pero no empuñes con ellas
nada que te ate a la culpa:

Ojala que durante este sol
podamos ser libres de remordimientos.

A veces cuando tenemos el corazón
de alguien más en nuestro pecho
nos es imposible entender la letra
de nuestra canción
y esa melodía conduce los barcos,
tan lejos; que ya ni siquiera se llama naufragio.

Tú eres David Bowie
y él era un héroe;
sabes lo que digo…

Tal vez no es el día,
más de quince años después
los niños al crecer
se vuelven hombres capaces
de perder la razón.

Justamente por eso
lancemos una pelota,
caminemos un poco
con la mente en off
y sigamos la trama
de las buenas personas
que cuidaron la tierra
cuando la tierra lloró.

Omar Alej. 

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