lunes, 25 de septiembre de 2017

La alegre y vacía, Camboya.

Salid y desafiad la opinión,
Id contra este cautiverio vegetal de la sangre.
Id contra todas las clases de manos muertas.

Encargo. Ezra Pound. 


Hubo noches hermosas
en las que tener una melodía interna
no era signo de ansiedad
sino una brújula viva
que interpretaba el susurro
en el que esperaban sirenas...

Besos en los labios,
en el cuello, en la punta de los dedos,
en los pies, en el pubis,
en la patria del ombligo, en los hombros
atacados por un hilo en la cortina
que los vuelve triángulos y rombos y rectángulos
y cuadros
y una esfera y una esfera y una esfera:

Besos largos, calientes, torpes,
mojados, mohosos, mintiendo,
sellando, cayendo, animando…

Ternura de criaturas nocturnas
y un lenguaje de palabras leves, inconexas;
recién del discurso sobre eternidad,
cuando el cielo y los dioses no miran…

Besos en los labios:

Herraje de carne
como una conjura
contra la prisión en la que viven
nuestros huesos.

No había nada escrito
que hablara del tiempo
sobre la alegre y vacía, Camboya.
Una brasa de plata
respondía a las miradas
que se desplegaban  
en cada movimiento
inesperado de la nada.

Qué contento era el pulso
de la cercanía
con la que un corazón sostenía
que llevaba adentro espina y flor;
hasta los cables mordisqueados por los perros
y las ratas y los gatos y yo mismo,
transcurrían la energía
de una amnesia que se iba revelando,
de una numerología a un pentagrama…

Puños en alto,
choque de copas,
humo de auxilio;
restos de amantes pasados,
reconvertidos, hoy como faros,
entre la búsqueda del nuevo altar
que había de surgir y levantarse
desde la corriente de un río de piedra.

Siempre hubo noches hermosas,
estaban ahí, juntito del fuego
en el que ardían jóvenes brujas
y misioneros de las locuras;
pero el tiempo da vuelta,
se gira, encrudece, se enfría
y la misma noche amanece
en un día cansado, roto,
con el solo entusiasmo
de llegar a extinguirse
y hacerse después, entre los escombros,
como una grieta por la que pasa el aire
y se hace la luz.

Omar Alej. 

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