jueves, 7 de septiembre de 2017

Donde están conmigo mis hermanas.

Estoy sentado en la misma mesa
donde empezaron estas canciones
-hace unos cuarenta años-
atareado como una abeja
en soledad.

La mesa de la cocina. Leonard Cohen. 


Cuando te oculto la mirada
no estoy ocultando nada
que pudiera avergonzarme
o descubrirme…

Miro para adentro,
donde están conmigo mis hermanas.

¿Es nostalgia? No lo sé.

Fuimos buenos siendo unidos
quizá por ello somos buenos
en la rabia y el silencio
del licor de madrugada.

A Pamela la recuerdo
ahí conmigo en la azotea de Cuernavaca;
le enseñaba que fumar es algo malo
que también te sienta bien cuando estás solo.

Es de locos suponer
que alguien como ella pueda estar
y luego irse sin dejar de par en par
todas las dudas:

Me abrazó cuando caí en aquel patio
por querer ir a volar sin tener alas.

La resaca que ahora tengo,
Marisol me la curó desde pequeño
con sus manos maternales
y limpísimas, mi niña.

Me hacía huevos con jamón
y chilaquiles que llevar aquel trabajo.
Fue muy fácil ver llover
y ver las sombras, porque ella
-al estar embarazada-
estaba llena de esperanza.

Eso veo a ciertas horas cada día,
entre ellas, más unidas que los muéganos…
me da orgullo aprender cómo se aman
y da miedo no saber corresponder a ese destino.

Si bailaran las montañas
pedirían bailar con ellas
la milonga de las penas y costumbres.

Adelante encontraremos una isla
y volveremos a jugar que hacemos tele,
expediciones y batallas,
contra eso que se llama humanidad.

Solo a ellas cantaría Yesterday
a pesar de que no sé
hasta cuando llegaremos a mañana.
Omar Alej. 

No hay comentarios: