jueves, 14 de septiembre de 2017

BadMan, es un héroe a su manera.

Hazte hombre, Telémaco, y crece.
Sólo los dioses saben si hemos de encontrarnos.

Ulises a Telémaco. Joseph Brodsky. 


Él no canta las canciones
que dan tiempo de descanso
a la agonía.
No se ríe con los chistes que los niños
le comentan, al rodearlo cuando sale
a toda prisa de su cuarto polvoriento
y con manchas de las sombras
que ahí sangran.

No recuerda qué pasó
con la memoria colectiva
que lo une a los demás
y maldice porque siente poco o nada
por aquel al que se encuentra
desertando del desierto.

Se enfurece,
llama rabia y coraje, algo real,  
a la envidia que le da mirar
que otros le sostienen la mirada
a la promesa del destino
sin caer en el cinismo de negarse
a continuar.

Nunca miente
y cree que esa es la verdad;
lo que él no se imagina
es que la imaginación
es la piel que hace de fondo
a las vistas que hay después
de la última frontera.

Quizá sabe que cayó en desuso
el verso que citaban los crujidos
de los muebles  
si el invierno venia cruento
a sepultar dentro del pecho
la ilusión que los deseos
despertaban…

Ahora no,
dice no a los veranos,
a los pies dentro del agua,
a las risas de paganos,
a los viejos que sonríen;
dice no a la presencia
que hay en él de sentimiento
y que no le importa más
que su experiencia:

Dice no a seguirles la corriente
a los ingenuos.

Por él pasan
noches llenas de advertencias,
sabe que el diablo vive
y lo posee y lo abandona
sin dejar ninguna prueba
de que sabe, cómo nadie,
que el infierno está ganando.

BadMan,
es un héroe a su manera.

Omar Alej.  

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