viernes, 15 de septiembre de 2017

Amigos Artistas.

Me gusta recordar que cuando iniciamos con la Deep Camboya buscábamos una forma de volver a conectar con el futuro. Hay pocas cosas más hermosas que sentirte, junto a alguien, la última persona del mundo, abandonados y sobrevivientes –por los pelos, de la aniquilación.
Si eso es cierto o no, a estas alturas, me da igual: es así.

Diario de un Moto/Circuito (2017)

Omar Alej. 


Cantor de canciones,
canta con una canción de la buena memoria,
conecta tu voz con lo que se oculta
de lo que pasó…
la selva lo espera, se muere de ganas
por volver a abrigarse; hace lo que hace,
para luego escucharte y si tienes suerte
hará por cantarte al oído de alguien
que pregunta ¿dónde estás?.

Pintor pinta todo,
sombra en lo que brilla
y color en lo que acaba
por volverse negro…
reprende la pena con la reacción de luces
ante la sesta secreta.
Dibuja los puentes entre toda distancia
y has saltar por los aires la nada;  
detrás de tus ojos no hay aristas
y en un punto está el todo expandido.

Señor escritor;
a usted le pido una suma.
Sume un integrante de la legión extranjera,
un marinero temeroso del agua,
un amante valiente, torpe e insomne,
una mujer frente a una fogata,
ninfas fugitivas del contador de los cuentos;
la libertad en los ojos de un chico callado,
súmelo al valle donde los héroes
van a caer olvidados.

Y del estreno, actriz no te alejes;
lava tu mascara blanca,
hazte del gesto del aire, bonita,
que lleva a los hombros
la historia invisible
de una casa a los pies
de un monte verde…
ajusta la trama
de cuando la espera no pierde
a la esperanza de ser,
magna creación de un suspiro.

Si es bailarín que descienda
desde la gracia bailando,
igual que bailan las flores
cuando el verano recuesta
entre las horas los pasos
de una raíz que echa a andar
con la precisión de un Pas de bourré 
y baila llegando
y baila al cocer, dentro de una olla de barro,
la abyecta quietud de la enfermedad.

Ante la lente se han puesto
largas hileras de años,
con hombrecitos vestidos
de tarde de domingo.
Esperan a que el fotógrafo llegué;
ese eres tú, visionario,
que con costillas de fuego
levantas reflejos contra el olvido
y pactas qué es lo que fue.

Porque la música loca
está en tus manos de músico loco,
para impactar en la orbe
de los sonidos groseros
y pregonar armonías
de lo que estamos sintiendo
cuando sentimos que es poco
nuestro pasar por aquí.

Amigos artistas del mundo,  
eso que tú haces
es lo que más hace falta.
No son suficientes ni Frank Sinatra
ni William Turner ni Joseph Conrad
ni Greta Garbo ni Rudolf Nureyev
ni siquiera Alberto García-Alix.

A la historia de todas las cosas que ocurren
sin poder explicarlas, falta mucho. Todavía.

Omar Alej.

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