viernes, 14 de julio de 2017

Puedo ver que la revolución va a llegar.

[la vida es una droga/que deja/ de hacer efecto]
[con todo mi arte/y toda mi/ técnica nunca se pareció a mí-/ni una sola vez]

Trabajo en marcha. Leonard Cohen. 


Debajo de su andar sobreviviente
esconde el barro en el que hundió
el hueso de una calavera,
porque no era el sabor que recordaba
de sus años en la escuela presbiteriana
ni acallaba el monomotor
con el que arrancan las voces en su cabeza:

Andaba como el filo de una hoja de papel
a través de las entrañas del otoño.

Puedo ver que la revolución va a llegar
y yo todavía estaré
eligiendo el frágil sustento
con el que amortizaré mis dudas al respecto
de las banderas que han de llegar después del ocaso;
al que nos acercamos con temeridad y angustia
y casi a punto de correcta sobriedad.

Un hombre como mortero de la muerte,
lleva en la frente sendas y sangre
cuando el camino y la guerra descansan.
No es un tributo al cine moderno.
Lo encendí con mis ojos,
apenas pude ignorar la inclemencia
y quedarme dormido, de pie, calle abajo:

Se le saltaban los huesos de los pómulos
y los artistas actuaron al declararlo su lucha.

Puedo ver que la revolución va a llegar;
probablemente me encuentre
extraviado en el fondo de una novela negra
de la que no pueden salir
las horas perdidas de las revueltas en París.
Tengo ilusiones como cualquier perro tonto
y una vez instalado el nuevo orden
querré ordenar esos platillos que antes
no hubiera podido costear
debido al gran acto fascista.

Le están cayendo pelotas de hielo
porque graniza el infierno;
pero su mollera es un casco más duro
que el peor acero alemán.
Alguien lustró sus botas.
Por como duerme diría
que tiene tiempo viviendo
sobre la tierra y debajo del agua.
Es un dulce animal que persigue
a los centauros de la caballería,
sin saber de qué bando era él
y de que horizonte llegaron los otros:

Detrás del muro de cristal se le ve;
pero no es visible la pared transparente…

Puedo ver que la revolución va a llegar.
Todos hartos de pedir volverán hacia las cuevas
y en el uso de la fuerza será derribado
el faro que ilumina la torre de control
a donde se vigila la mía-tuya, libertad.
Para pobres como yo es una pena;
si ya nadie me quería con razones,
para ser mejores gentes
¿Qué me harán cuando esto sea
lo que estaban esperando a que llegara?

Omar Alej. 

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