miércoles, 5 de julio de 2017

Multiplicado.

Entonces empiezo a luchar
Con una débil canción
Que me vencerá
A muchos kilómetros de casa.

Patio trasero. Leonard Cohen. 


Al final me había quedado
en cada sitio al que acudí;
regresé ya siendo un beso
de los labios que besé
y con el alma pellizcada
por cada abrazo que abracé
porque era otoño.

Tal vez nunca lo supe
a ciencia cierta.
Intuía que me iba desprendiendo;
que algo mío que era yo
se hacía lo otro en un contacto
por muy fugaz que aquello fuera.  

En el río me hacía agua,
en las mañanas contenido,
en las sombras mero signo
y en la tierra movimiento
alrededor…

En el pomo de una puerta
mi destino se hizo al cobre,
mi huella dactilar un botón rojo  
y al pasar mis leves pasos
se formaron en baldosas
con grabados españoles.

Respiraba y mi aliento
se fundía con el aire
y luego el viento
se llevaba mi cabello
hasta el tiempo
del que siempre formó parte.

Animado el corazón
se me ha quedado sobre un lago
de palabras
que hacían formas de ternura
y colisión entre su fuerza y el agobio.

Me fui yéndome;
en la misma despedida
atravesé la fe desierta
y a los dioses desatados
por ti y por mí.

Llegué a la sala de espera
y aunque sigo esperando
el doctor se ha dado cuenta;
no queda nada, para sanar:

Me implanté en todo
cautivado por las sensaciones
que me multiplicaron
llevándose de mi a mis sentidos.
Omar Alej. 

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