lunes, 3 de julio de 2017

Fuck The Games of Thrones.

Construí mi casa junto al bosque
Para oírte cantar
Y fue dulce, estuvo bien
El amor acababa de empezar.

Ruiseñor. Leonard Cohen. 


No fue suficiente
dejar de rondar por las noches
y domesticarme a sus modos
de reina sin reino que va despeinada.

Bajé de la luna, para quererla
en el tiempo terrestre
de un corazón dividido;
como en su sueño, soñaba…
sin que los cazadores
nos persiguieran por el color
en la piel de nuestros cachorros.

Más que la entrega
de mis oídos vigías,
pudo el espacio
y sus dos ojos, mirando,
a donde las estrellas se fugan,
me declararon ajeno a su plan
de conquistar las colinas más altas
y verdes
a donde yo era el culpable
de bajas precauciones.  

Solamente fui un día
en el calendario de todos los tiempos
y mi calor no sirvió,
para calentar en su invierno
la que sería nuestra cueva.

Loca y volátil,
durante todo aquel río,  
no dejó de insultarme;
quitando sus pies de mi pies
debajo del agua
y como si fuera un extraño
mi dolor parecía un patetismo
animado a motor.

Después de rendirme -por y para Ella,
de haberme quebrado contra mi propia jaula
los colmillos,
me declaró muerto en vida,
falseador y cobarde;
un lobo amaestrado
que ya no servía ni para darlo de comer
a sus dragones imaginarios:

Fuck The Games of Thrones.

Después de todo estoy solo,
me tiran con piedras,
latas abiertas, zarpazos  
y masco cristales,
para cortarme de las encías
el sabor de la palma de sus manos.

Si alguien me llama me asusto,
quiero volver
a ser lo de antes;
pero es un mal augurio
lo que recuerdo qué era.

Omar Alej.

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