lunes, 31 de julio de 2017

Revancha por nostalgia.

Mírame ahora
casado con todas menos contigo.

Mirando a otro lado. Leonard Cohen. 


<<Hola ¿Cómo estás?>>
Lo dijo ella
que fue quien primero metió
la daga en el cuerpo
de una memoria siamesa
y se dejó mirar; sin intentar ocultar  
lo que mostraba su cara:

En los surcos de su frente,
en la dureza de la piel
y en lo hundido de sus ojos,
creyó que estaba escrita mucha espera
y una posible soledad que hablara de él
en los inviernos,
lo hizo feliz con mezquindad.

Ya no era como el de antes
y había estado esperando éste careo
porque urdía una revancha
por debajo de la red de aquellos días
que iban siendo hasta aquel día.

Quería herirla de algún modo,
escuchar que doliera haberlo echado de sus noches;
que pesara en el futuro
la sospecha de que él hubiera sido
esa boca de la que uno se arrepiente,
por cerrarla sin dejar abrir sus horas a otros tiempos.

La certeza de saber
lo había vuelto vanidoso,
ni años atrás ni justo ahora;
Ella no había equivocado sus deseos
de irse haciendo de una causa;
sin contarlo, para el viaje.

Podría tener signos de pena.
Tal vez la muerte
fuera en el tejido de sus ropas
como lapa que quedó
de las tantas estaciones en sequía.

Era cierto que su aliento
ya no era un olor que desprendía
una bandeja hecha con frutas…

Sin embargo nada de eso le impidió
burlarse de él
porque veía que los nervios lo tenían prisionero.
Sonrió sencilla,
su sonrisa era aquello
en lo que se sostenían los hallazgos;
parecía agradecida y lo estaba,
seguro que lo estaba,
incluso sin él:

Ahora convertido en locutor
y ya diez años sin beber ni una cerveza.

Omar Alej.

viernes, 28 de julio de 2017

La Niña Bonita (I'm not perfect).

“No creo que me gustaría atrapar a ningún hombre sensato. No sabría de qué hablar con él.”

Cecily (La importancia de llamarse Ernesto). Oscar Wilde. 


La Niña Bonita
se enoja, reniega, chilla y patalea
sobre sus cojines de plumas;
escribe ,sobre una pared,
que exige respeto,
que ya es toda una mujer
y que debemos nombrarla nuestra líder.

Me gustaba antes
y me gusta ahora;
desde siempre me sentí capaz
de que me gustara una o dos
o tres o cuatro o cinco personas
o más. En realidad, desde siempre,
me siento capaz que algo me guste
aun si no me gusta.

Pero la niña bonita
rebota en mis dos pupilas
como incandescencias
de un amor eterno
que se anuncia a punto
de un despegue hacia el cosmos,
para explorar las razones
de su razón a la mía.

De entre las bolsitas
de su traje almendra,
resistente a la radiación
de canciones futuras,
saca los pistaches
con los que me droga
y calma mis enojos;
pacta el don del acuerdo
llamándome El Niño Caprichoso
del cual le habló su prima muerta
jugando a la ouija.

Luego,
harto de ser quien la cuida
de un villano llamado el Omar Alej;
le muestro los hoyos
que hice en la tierra,
para enterrar mis canicas
(A ver si se asusta de ver
que he sido capaz de dejar
mis juegos favoritos,
para dormir cuatro días seguidos).

Que el desapego es mi casa,
es lo más insensible –y es cierto,
de las cosas que ha dicho de mi
a las rotas cabezas de sus muñecas rotas.

Mañana,
cuando el mundo vacío
se haya rendido a los pies
de mis personajes,
habrá biógrafos, ratas,
que basaran en ella
mi renuncia al espejo.

Hay negocios privados
en nuestro afán comercial,
eso la Niña Bonita lo sabe;
como sabe que vago en las calles
sin creer nunca en nada de lo que hay ahí.

Y se hace la loca:
<<I'm not perfect>>
Suele decir mientras se maquilla.

Omar Alej.

jueves, 27 de julio de 2017

Traición a la virtud.

La esencia del romanticismo es la incertidumbre. Si me caso alguna vez haré todo lo posible por olvidarlo.

Algernon (La importancia de llamarse Ernesto). Oscar Wilde.


Mala cara nos ponemos
de saber que algo servil nos va por dentro,
en tu caso por creer que ya me tienes,
en el mío por creer que ya he perdido
y así estamos asumidos,
a la par de un vigilante de bodegas
en su ronda...

Andamos en silencio,
a veces la ternura es tan como si nunca lloviera;
las abejas pasan viva agilidad
desde mi fobia hasta tu oreja.
Vas tan lejos, rosando el filo de la espina de la rosa;
como si en la fragancia
no quedaran más destellos de la duda:

Me quiere, no me quiere.

Fuimos bellos y fue bello
el universo como un objeto coral,
para una casita de muñecas
sin muebles ni cocina:

Un estado de parada
recibiendo a embajadores sin valijas
que venían, para enterarse…
solo a cambio de un momento,
de agua pura que beber.

Ahora somos los que cuentan lo de antes,
me dices que pactamos y me olvido;
en tu caso por creer que ya me tienes,
en el mío por creer que ya he perdido
¿Diferencias ésta alhaja de la luna?
Yo lo hago y su revés
son días de esquirlas como nieve.

Me perdonas,
te perdono;
insistimos en la nota sol mayor.
Alguien dijo que la música más alta
era más joven;
mas la canción desgrana, lo que canta,
de cada vertebra que fuera el eco de nosotros.

Ya está bien de disipar la incertidumbre,
admitir que hay remolinos
y que vamos y venimos.
Me ató al cuerpo de la lumbre una mirada,
hoy traiciono la virtud
como no harían en los libros los soldados.

Si me acodo en esta barra,
con mi trago de hace días,
si regreso a la estación,
donde está el cuarto en que dormía
sin soñar con ser feliz,
no es por nostalgia. Es mi agresión
contra la paz que nos asola,
porque hemos sido partidarios
de hacer treguas mientras que otros
toman plazas de gobierno.

En tu caso por creer que ya me tienes,
en el mío por creer que ya he perdido.

Omar Alej.

miércoles, 26 de julio de 2017

Se busca alguien roto, para un descocido.


[Ésta es la mejor manera de hacerlo/ Podemos escribir así/ durante muchísimo tiempo/ Creo que podrás leerlo/ De hecho, estoy seguro de que podrás/ Tendrá dibujos míos
en color]

¿A quién recuerdas de verdad? Leonard Cohen. 

Quemado en el humo de mi cigarrillo
navegué las calles cuando amanecía.
Iba muy nervioso llamando a Camboya
que ha salido huyendo porque no era ésto;
en lo que se ha convertido…

Encontré un letrero, hecho a blanco y negro,
que dice <<Se Busca>>
pone que un amor, para llamarlo suyo
y también un remedio, para no asustarse
cuando los rayos en medio de la tormenta
hicieran la luz de lo que queda muy lejos;
que parece acercarse
como hordas de oscuridad y colmillos.

Además quiere jugar a la vida adentro
de una cajita de música…
que al temerario pretendiente
le gusten los juegos que derriban alambradas,
los días de campo, las duras magnolias,
el desayuno con zumo, los vestidos volados
y la vulgar belleza de las primaveras
atizando en el fuego de una noche de invierno.

Me he quedado leyendo,
el manuscrito es poesía de festivales;
lo acompaña la foto de una chica
que es blanca sin rastro de tiempo en la piel.
En su gesto, sospecho,
algún adivino adivinaría
que lleva muy triste la melancolía
que la hace más bella
que a La Fontana De Trevi de noche.

Yo estoy buscando largarme,
mi propia tierra me acuña
lo lejos que está la patria de los traidores;
tengo la sensación de ser un prisionero
al que ya nadie recuerda
y que vaga en el patio
de una prisión desierta
con los treinta y cuatro candados puestos.

Es ese tipo de revelaciones
que me dejan confundido
y ubicado al mismo tiempo;
hubiera querido darnos un abrazo:

Lo que ella busca no existe.
Lo que yo busco se ha ido.

Es un cartel muy sencillo
y se ha ido quedando viejo,
de bolsillo en bolsillo,
a través de mi impermeable sin fama
de color azul.

Suelo sacarlo cuando se hace de noche,
si hay luna le pido
que alumbre su noción a seguir
y que no le diga nada de hombres como yo.

Tal vez me anime y también ponga un letrero:

<<Se busca alguien roto,
para un descocido.>>

Omar Alej.

martes, 25 de julio de 2017

Distinto del modelo anterior que ya era distinto.

Solo era un saco de mierda; pero porque parecía ser el saco de mierda de otro lado. Nosotros estábamos muy acostumbrados a nuestros propios sacos de mierda; que, además, creíamos los únicos sacos de mierda en el mundo. Cuando este tipo aparecía no se parecía a nuestros sacos de mierda. De hecho fue por eso que lo catalogamos como un saco de mierda, quizá no lo era; pero como era distinto a nuestros sacos de mierda: pues eso ¡a la mierda!

Diario de un Moto/Circuito (2017)
Omar Alej.


Distinto, absolutamente.
Deliberadamente distinto.
Distinto a todo
y como todo, distinto.
Igual a ti,
distinto de ti,
distinto a mí
y yo mismo distinto.
Como cada día distinto,
a partir de mañana distinto.
Indistintamente del futro, distinto.
Siempre el mismo distinto;
distinto de lejos,
distinto de cerca,
ahora mismo distinto:
inconmensurable distinto.
A puerta cerrada distinto.
Entre tus pliegues, distinto;
pero fuera de ti aún distinto.
Parcialmente distinto.
Distinto es lo mismo.
Distinto al mercado,
marcado distinto;
por consecuencia distinto
del modelo anterior
que ya era distinto.

Distinto a los locos,
distinto a las fieras,
distinto a los tontos,
distinto al carbón.
Humano distinto
como un dios distinto
que es distinto a otros dioses
que fueran humanos distintos.

Distinto, absolutamente.
Deliberadamente distinto.
Distinto a la fuerza
por condescendencia distinto.
Instinto distinto,
para un plan distinto
que me haga distinto
de aquel que es distinto.
Por pena distinto.
Por rabia distinto.
Distinto de negro.
Distinto de rojo.
Hijo de un padre distinto,
abuelo de un nieto distinto;
a solas con nadie, distinto.
Distinto a la luna
y como los lobos, distinto.
Me creo distinto
y no creo distinto
lo que se dice distinto.

Distinto a los locos,
distinto a las fieras,
distinto a los tontos,
distinto al carbón.
Humano distinto
como un dios distinto
que es distinto a otros dioses
que fueran humanos distintos.

Distinto, absolutamente.
Deliberadamente distinto;
por consecuencia distinto
del modelo anterior
que ya era distinto.

Omar Alej.

lunes, 24 de julio de 2017

Me vuelvo a gustar y vaya que me gusta.


<<Pero lo más importante
es que tienes la actitud correcta
Te da completamente igual que esto se acabe
o que siga.

La actitud correcta. Leonard Cohen.


De pronto un arrojo,
un aire violento
que arrastra a mi sangre
y a los tiburones que vienen por ella.

Me vuelvo a gustar
y vaya que me gusta.

La hora de irse se alista,
se sembró debajo del fuego
y yo al calor de Sonora
lo llevo en el cuerpo;
no es un reflejo
ni una memoria,
es el norte que me orienta
y es justo por ello
que me vuelvo a gustar.

Si he de perder a causa de ello
o devolverte las llaves,
en realidad no me importa.
Sin ningún complejo,
de nuevo mis complejos de niño pobre:
¿Qué sabrás tú de la vida
si nunca has rezado pidiendo que ese día se acabe
y se hiciera de noche?

No me amedrenta ninguna amenaza,
sé cuánto valgo  
y puedo entregarlo a cambio nada;
pero no me pidas que me sacie en eso
que es paja hueca.

Me vuelvo a gustar
y vaya que me gusta
emplear mi silencio y llegar
hasta donde no hay palabras,
para describir lo que vengo buscando;
más allá de puentes y caminos
de ida o regreso.

¡Qué viva la rabia que daba por muerta!

Me he puesto delante del arco
y no pienso esquivar a las flechas;
tan sólo en un gesto me basta,
saber el discurso de una máscara hecha
a fin de quedarse con mi voluntad.

Puedo ser tonto
y necio y amargo,
tomar de las sombras
mi antiguo color;
pero me vuelvo a gustar
y vaya que me gusta
suponer que los perros de noche
ladran, para mí, las historias
de un espejo roto que se rompió
con un hombre adentro.

No deberían de haber confundido
mis regalos con debilidad
ni creer sobre mi algún poder
que nadie tuvo ni tendrá.

Omar Alej.

viernes, 21 de julio de 2017

¿Cuánto puede aguantar el encanto?

-Permítame advertirle que se trata de un prejuicio. Yo creo, incluso, que fumar es mucho más saludable que tomar rapé.

Almas muertas. Nikolái Gogol.


Me llamaba desde Australia
cuando allá era de noche,
me decía que se iba una semana a ver Finlandia
porque antes había visto a los canguros
aparearse justo en el medio de un cenote
donde pululan los flamencos
y los gansos. Todo eso le había dado
muchas ganas de encontrarse.

Joder, y yo que quería…
que había estado esperado, minuto a minuto, seis días,
para que llamara y poder contarle
de cuando fui a la heladería que tanto le gustaba
y además que pedí el de sabores mezclados:

Qué patético se me volvió
con una llamada
mi antiguo placer.

Seguimos hablando,
<<acá todos son vaqueros
al estilo Marlboro;
te pinchas las plantas de los pies
con lagartos camuflados en la tierra roja
y para ir de un lugar a otro
los haces en aves gigantescas>>.

Por supuesto que exagero,
el resentimiento
hace grandes
hasta los insípidos tonos
del router.

Con menos complejos
hubiera hecho notar la altives de mi tribu:
que hay un sol muy lindo,
que el día apenas empezó
y que tendré la tarde libre;
pero ¿cómo compito
con los malditos koalas
que trepan en los arboles
al frente de la ventana
de su habitación?

Su próxima llamada
no la voy a atender
y si lo hago,
cuando me diga que una aurora boreal
la ha dejado morena de tan incandescente
me obligara a responderle
que en México algunos intelectuales
prestan servicios públicos
como el de presidente de la nación
y que además voy de prisa
porque cruzando la calle
está tocando Tom Waits.

Iba a leerla un poema
que le escribí esta mañana;
pero me dijo de flores
que no podía describir
y que seguían grabadas
en su retina.

Estoy mejor sin viajar
este lugar es mucho más excéntrico
¿Cuánto puede aguantar el encanto?

Omar Alej.

jueves, 20 de julio de 2017

Yo pensaba que amarte era herirme (No te enamores de un cobarde).

«Me pasé la vida aprendiendo a sentir menos.
Cada día sentía menos.
¿Eso es madurar? ¿O es algo peor?
Uno no puede protegerse de la tristeza sin protegerse al mismo tiempo de la felicidad».

Tan fuerte, tan cerca. Jonathan Safran Foer.


Yo pensaba que amarte era herirme
con los pálidos faros
de un coche que derrapa
a través de la nada
de una ciudad vacía;
dejar para luego un acontecimiento cercano
como escucharte cantar con palabras distintas
las canciones de siempre.

Yo pensaba que amarte era herirme
enquistarme en aceras
donde la soledad se comprende
con la agonía de un ángel guardián;
suspirar por tu aliento si te encuentro lejos
y no hacer el más mínimo ruido
al sentirte cerca,
para no deshacer el encanto de un hielo
en forma de alas rotas.

Yo pensaba que amarte era herirme,
despreciar el momento de la pura locura;
manejándome incierto
a través de las horas que incurrían en el agua.
Como si fueran anzuelos repletos de peces
que después desprendían
con el gesto sublime de un niño
atrapado desnudo a la orilla de un río.

Yo pensaba que amarte era herirme
porque era un cobarde
y pensé del amor
que el amor era un sueño
al cual dejar escaparse:

Yo pensé del amor un poder
y quería imponer la épica adversa
de los inviernos y las prisiones;
desfiguraba la espera,
esperando que fuera
una entrega absoluta a mis años perdidos
a través del futuro y también del pasado.

Pero cuanto me amaste, tú.

Con un lugar para mí y las intrigas
de los rancios poetas
y con otro lugar donde un plato de sopa
y los besos calientes…

El amor fue salvarnos,
construir sin descanso
la ficción imposible
contra la realidad obligada:

Despertar tras la luna,
bajo la oscuridad de mil cielos
y encontrar la palabra…

Porque Camboya es un sitio
a donde amarte es atreverme
a sentir que te amo
muy por encima de las leyes oscuras
o el destino fatal
con el que resguardaba
mi huida hacia la distancia
que me cubriría;
pero sin poner sobre mi más que miedo.

Omar Alej. 

miércoles, 19 de julio de 2017

(Solo en casa)

—Ea, ya me he dado a mí mismo un abrazo. Considera recibido el tuyo y vete a acostar, anda.

Así empieza lo malo. Javier Marías. 


Segundo día (Solo en casa)
sin tener ninguna razón, para salir.

“La vida sin trabajo es ser embajador
de un huerto de dopamina” me digo
-además de darles fuerza
a ciertas frases toxi-tragicas y cursis
que no describen ni descartan nada.

En plena panacea, para una revancha,
me olvido de escribir
con mi habitual apego
a un corazón insurrecto.
Pervierto la memoria
de un instante que corría por mi sangre
y de cualquier cosa
que sujete mis sentidos
en su propia convicción.

Es una digna tontería
medir lo largo de mis brazos
-de la punta de los dedos
a la otra punta de los dedos.
Me aficiono a suponer que la variable
es si quiero que sean grandes
o pequeños…

Dentro de un frágil cascaron, de tal tibieza,
no tengo otra ambición que eyacular;
sé que es pobre,
algo vulgar y hasta aburrido.
Lo sé por qué lo que logro imaginar
se borra enseguida avergonzado.

No hay placer en el dolor
y no hay dolor en el placer,
la ventana abierta resulta en belleza
porque está muy claro que cerrar los ojos
es una tradición de cobardes
que da mucho miedo al temple valiente
en cualquier dimensión de la era…

Cojo, de la ropa que olvidó, los botones;
me estilizo una almohada moderna
y si hubiera manera de regenerar el contenido
de las latas vacías
no me haría falta ni recontar las monedas
ni ser amable ¡una mierda!
con el vendedor que es el mismo en todas las tiendas
a donde venden productos con azúcar nuclear.

Ya no puedo decir
que estoy mejor que cualquiera de afuera,
he gastado muy pronto los niveles de broma
que me permite la niebla
y sin embargo qué bien
tener la puerta de oferta
y que jamás nadie venga.

Omar Alej. 

lunes, 17 de julio de 2017

Desocupado.

Mi nombre es alguien y cualquiera.
Paso con lentitud, como quien viene de tan lejos que no espera llegar.

Jactancia de quietud. Jorge Luis Borges. 


Solo en casa, sin nada que hacer:

Por un breve instante fue extraño
no escuchar las alarmas
con su atragantada amenaza;
despertar y no tener cerca un reloj.
Asumirme un certamen de alevosías
que anima el capital ensueño de la pereza.

Después fue muy dulce,
he vuelto a sentir la brisa fresca
que me hace preferir ciertos tipos de tela,
para enroscarme al dormir de resaca imaginando que estoy
cerquita a la orilla de un río que sigue desde una cascada.

Desocupado;
durante un montón de años
no echaba de menos
el infinito de posibilidades
que hay en la mente
de un desocupado.

Normalmente, no tener trabajo,
me hubiera costado sentir en los huesos
la lenta erosión que a las rocas consume.
Sin embargo -al menos, el primer día
va siendo una pena
a la que nadie hace duelos ni despedidas.

Encamino a los platos sucios
que me recriminan desde el lava-lozas
y encuentro que hay un hueco,
para el vaso que estoy ensuciando con soda;
lleno una cuchara con cajeta
y de pronto es la parte mejor
de mi regresión a la infancia
con pijama y con calcetines…

Tengo un silencio por dentro
que es como si dios existiera y además me hablara.
Sé que es una idea ramplona y menor;
pero se hace más grande con el sonido de la televisión
reproduciendo en bucle los capítulos del Dr. House.

No sé las batallas de un conquistador
y en parte repruebo la sola riqueza como garante
más ahora es el cuento de mi monarquía;
me regocija dejar sonar el móvil sin moverme
y al salir no tener prisa
porque no voy a ninguna parte.

No podrá durar mucho,
en pocos días me vencerá el alquiler
y además querré volver a ese sitio
donde una copa de whisky
tiene el valor de una hazaña
zurcida en contra de la gravedad.

Omar Alej.

viernes, 14 de julio de 2017

Puedo ver que la revolución va a llegar.

[la vida es una droga/que deja/ de hacer efecto]
[con todo mi arte/y toda mi/ técnica nunca se pareció a mí-/ni una sola vez]

Trabajo en marcha. Leonard Cohen. 


Debajo de su andar sobreviviente
esconde el barro en el que hundió
el hueso de una calavera,
porque no era el sabor que recordaba
de sus años en la escuela presbiteriana
ni acallaba el monomotor
con el que arrancan las voces en su cabeza:

Andaba como el filo de una hoja de papel
a través de las entrañas del otoño.

Puedo ver que la revolución va a llegar
y yo todavía estaré
eligiendo el frágil sustento
con el que amortizaré mis dudas al respecto
de las banderas que han de llegar después del ocaso;
al que nos acercamos con temeridad y angustia
y casi a punto de correcta sobriedad.

Un hombre como mortero de la muerte,
lleva en la frente sendas y sangre
cuando el camino y la guerra descansan.
No es un tributo al cine moderno.
Lo encendí con mis ojos,
apenas pude ignorar la inclemencia
y quedarme dormido, de pie, calle abajo:

Se le saltaban los huesos de los pómulos
y los artistas actuaron al declararlo su lucha.

Puedo ver que la revolución va a llegar;
probablemente me encuentre
extraviado en el fondo de una novela negra
de la que no pueden salir
las horas perdidas de las revueltas en París.
Tengo ilusiones como cualquier perro tonto
y una vez instalado el nuevo orden
querré ordenar esos platillos que antes
no hubiera podido costear
debido al gran acto fascista.

Le están cayendo pelotas de hielo
porque graniza el infierno;
pero su mollera es un casco más duro
que el peor acero alemán.
Alguien lustró sus botas.
Por como duerme diría
que tiene tiempo viviendo
sobre la tierra y debajo del agua.
Es un dulce animal que persigue
a los centauros de la caballería,
sin saber de qué bando era él
y de que horizonte llegaron los otros:

Detrás del muro de cristal se le ve;
pero no es visible la pared transparente…

Puedo ver que la revolución va a llegar.
Todos hartos de pedir volverán hacia las cuevas
y en el uso de la fuerza será derribado
el faro que ilumina la torre de control
a donde se vigila la mía-tuya, libertad.
Para pobres como yo es una pena;
si ya nadie me quería con razones,
para ser mejores gentes
¿Qué me harán cuando esto sea
lo que estaban esperando a que llegara?

Omar Alej. 

jueves, 13 de julio de 2017

Estrella extraviada.

Como llevaba trenza
la llamábamos trencita en la tarde del jueves.
Jugábamos a montarnos en ella y nos llevaba
a una extraña región de la que nunca volveríamos.

Así nunca volvió a ser. Ángel González. 


Quédate aquí,
estrella extraviada;
caíste veloz sin poder darte cuenta
de que has caído en mis manos
a tiempo…

En poco hará calma,
no te molestes en explicarte;
sé qué empezó con la cortina
que era de agua
cuando el reloj cambió los días.

Sigue encendida,
estás hecha en flamas
y he hecho mis manos;
son para abrir un hueco en la hoja
y dejar que salga tu cama
de flores violetas:

Llámalas Lily´s.

Bien, bienvenida.
Me has recordado
a que no me olvide
que entra la luz;
queda una sombra
guardando el vino
de una ternura.

Rojas cerezas,
azules globos llenos de espuma
y tu nombre sea lo que encontré
en las paredes del laberinto.

Ya pasa el miedo,
la noche lo lleva consigo
a ver al santo de las barricadas,
puede ser breve sentir la piel
y hacer un rayo, tronar los besos;
pero las líneas sobre las calles
que hace tu cuerpo…
para encontrarte fue para siempre.

Nada tenía marcas de nadie,
justo es que hoy, contra el cristal,
se pueda ver a una ciudad
que se despierta contigo yendo
de aquí y de allá.

Sigue llegando.
Eso es el fuego,
lo que está al fondo
y sigue llenando
al mar de historias
sobre la estrella
que bajó a verse
en el reflejo del río que corre,
interminable,
hasta el origen del universo.

Omar Alej.

miércoles, 12 de julio de 2017

Era un amor cotidiano (Cachorro de león).

“Y te vengo a buscar, aunque sólo para verte o hablar,
porque requiero tu presencia,
para entender mejor mi esencia”
Y te vengo a buscar. Franco Battiato. 


Éramos uno y el otro,
una pareja de lo más normal;
lo familiar y cotidiano:

El resultado contra el azar.
(Ella vuelve a la ciudad
de niña quiso escapar a ver el mundo.
Pretendía atrapar el alma de la humanidad en un segundo,
con su vestido oriental y sus zapatos de cristal en la maleta)

Me emborrachaba
mientras miraba dormir
su lado más feo
sobre una almohada de alquiler
que solía hacerse cal
con el primer rayo de sol;
yo la amaba del modo idiota
que hace pensar y querer guardar
lo que puedes perder, para siempre.
(Demasiados hombres rudos la dejaron olvidada en la cuneta).

Le debía respirar
y también, por arte de magia,
suspirar al terminar de descender de un tren de auxilio;
acercarme a mi vida
y sentir que tenía el derecho
de vivirla porque sí
sin tener culpa
(Ella quería mejorar, dejar atrás la cobardía y los temores.
No sabía empezar, demasiado tiempo andando entre las flores).

Atacábamos  
cada breve grieta en el tiempo,
para aprovechar cada frecuencia
y dedicarnos a esa que era
una canción en realidad conmovedora
(Una vida imaginaria adaptada para cada situación.
Sin verdad, sin novedad, sin sobresaltos, sin dolor, sin corazón).

No lo sabe porque se iba a con las playas
a contarse los lunares
que la luna le heredó por ser morena;
me dejaba introvertido, sabiendo
que a este día llegaría sin aviso
y sin dejarme hacer las compras de pánico:

La noticia es lo otro,
lo que nunca llegas a saber.

(Todavía hoy,
detrás del espejo
intuimos algo bueno y fiel.
No más decepciones
ni desilusiones,
solo calma y claridad
y mirar a los barcos pasar)

Su pasión fue un claro del cambio mayor
teniéndola infiltrada desde adentro
(Ella por fin maduró;
dejó las drogas y el alcohol
y ahora es artista).

Hace un tiempo que no está  
y es sencillo deducir por qué
al final me quedo yo.
(Pero nada de novelas de autor
ni de canciones de folk, o rock
que va).

Era típico el disparo
y gritar que no podrían detenerme
si llevaba el pecho en vena
debajo del ridículo albornoz;
mientras que ella me tentaba
si decía que no era un Rolling Stone.

(Tiene un cachorro de león
y es una perfecta equilibrista
Un hombre bueno la observa desde abajo
La mima y la protege
Y hace todo el trabajo
Cada día cocina para ella con amor
le cuenta historias de terror
y toca el contrabajo.)

Y yo nunca me cuidaba,
me caía de las lianas
y mis fuerzas eran celos y venganzas y apatías:

Lo normal en un norteño
sin escamas
(Naranaaaa na nanaara nara na nara nara naaaa
naranaaaa na nanaara nara na nara nara naaaa
naranaaaa na nanaara nara na nara nara naaaa
naranaaaa na nanaara nara na nara nara naaaa).
Coque Malla/Omar Alej.


martes, 11 de julio de 2017

Me proteges.

En cuanto al otoño
hace tiempo que empezó:
No puedo parar la lluvia
No puedo parar la nieve.

El Objetivo. Leonard Cohen.


Me despierto a media noche
padeciendo un noticiero;
con un golpe de memoria
y lo primero es saber a dónde estás,
si estás tranquila.

Para bien y para mal,
he cruzado el centro de la multitud
metido en una jaula.
Estos ojos
han grabado, a cada pieza de pan,
la cara incendiada de los que tiraban piedras
y pedían por respuestas que nadie conocía
aquel que era un niño obsesionado
por llegar a hablar profundo.

Salgo al patio
a caminar en medio metro
de impaciencia mientras fumo;
no puedo evitar reconocer
lo vulnerable que estoy siempre,
cada día a cada hora,
en cada intento por salvarte.

Se me vuelve soledad
pensar que andes por ahí
estando sola
y que las garras del feroz tiempo pasado
excavaran en tus huellas
hasta hacerte padecer en cada instante
del futuro…

Tú igual juegas,
subes hasta el templo de mis miedos
tu sonrisa y vuelves todo otra mañana;
la imposible, la que gana el corazón
y luego canta en sus canciones El Cartero.

Me das brillos que juntaste con toda palabra
de un idioma universal  
y luego ordenas que aparezcan los poemas
desde el este hasta el oeste, provenientes
del estuche de juguete
en el que guardas la poción con que maquillo
mis vergüenzas.

Caen las bombas, amenazas,
los cuerpos a la tierra
y tú al tanto.
En la plena oscuridad de una marea
de centrifugas deidades
haces venir al camarero
y pides whisky, para mí,
con toda el alma.

Omar Alej.

lunes, 10 de julio de 2017

Es un gato bravo (Human Friendly).

Nadie a quien seguir
y nada que enseñar,
excepto que el objetivo
está fuera de alcance.

El objetivo. Leonard Cohen.


Ambos estábamos despiertos por costumbre;
lo encontré. Es un gato bravo.
Fue una de esas veces
que uno se despierta en medio de la noche,
para abrir el frigorífico.
Pensaba en preparar la mortadela
con pimientos y aceitunas;
no esperaba encontrar en la cocina
nada más que la soledad habitual de un insomne.

Su reacción fue contundente,
tenía hambre y no se iría
hasta haber conseguido
la comida que venía a buscar;
sus dos ojos grises confirmaban el mito felino
y además lucían desorbitados en la combinación
con su piel dorada.

Nos tomamos un instante
para medirnos
y reconocer que en el terreno
el tiempo era propicio, para compartir
algo más que suspicacias y sospechas
comunes entre extraños.

Nos desaprobó lo que yo había preparado
y comimos en el medio de un silencio de trinchera.
Me di cuenta que había entrado
por la habitación de atrás que tiene la ventana rota
y las puntas de cristales al desnudo
parecieran custodiar algún tipo de resguardo.

Lo exploré muy de reojo,
quería descartar que estuviera lastimado;
el rastro de la tierra entre sus garras
produjo en mí ese mismo sentimiento de respeto
que nada sabe de verdades o mentiras.

Nunca fui
de los que salvan animales de la calle;
aún me aleja la codicia que niegan algunos
a través de sus mascotas personalizadas.

Terminamos de comer
y nos quedamos un instante sin movernos,
tal vez atravesados por preguntas
que no podíamos formular el uno al otro:
La potencia de la luna en dos minutos,
resultaba –de privada, encantadora.

Muy tranquilo encaminó hacia mi silla
y pasó por mi regazo sin mostrar ningún alarde,
después trazó justo el mismo recorrido
que había hecho, para entrar sin hacer ruido.

Intento no sonar desesperado
sin embargo hizo por mí
algo más que la sola esperanza.

Omar Alej.

viernes, 7 de julio de 2017

Capturados (Un Relato Flojo).

Un suave rechazo en su mirada
Y me sentía más que libre
Pero me llevo un tiempo asumir
Mi total transparencia.

Cuando salí. Leonard Cohen. 


Había pasado algún tiempo
desde que no me acordaba de ti
y no te echaba de menos
a menos que fuera la fecha de tu cumpleaños
y el dealer se tardara con la cocaína.

Hoy muy temprano
al apagar las alarmas
me has venido de golpe a la mente
y no ha funcionado mi entrenamiento
contra la nostalgia.

Sé que no sabes
que estoy luchando la suerte
contra distintas realidades
que me invitan a rendirme
y bueno, no es diferente a la lucha
de cualquiera de nosotros,
cualquier día de la semana:

Está ciudad transfigura
en una serie de imágenes que rebobinan.
Figúrate que al final no funcionó
querer tener mi propio testimonio
del amor y vivo solo;
de momento mi único gran orgullo
es haber aprendido a cocinar
porciones breves de una sopa
más que suficiente para uno.

De lo demás querría decirte
que he pasado algún momento extraordinario
en Líbano o entre los arrecifes de Sian Ka'an;
pero es inútil querer ampliar algo muy simple
mintiendo al darle ese relieve que no tiene
(Además que ya no miento por mentir).

A lo mejor fue que dejé
las maravillas aparcadas en nosotros,
dentro de aquellas tardes
que pasábamos durmiendo
después de hacernos con la piel
uno del otro: yo carnicero y tú revancha.

Escuchábamos canciones
y la lluvia acomodaba nuestros pulsos
en el ritmo del tambor universal
que comandaba aires de cambio…

Aquel sueño
que soñábamos unidos por las manos
era un hueco donde estrellas encendidas
tenían formas de ventanas,
para ver la Torre Eiffel
y las pirámides de Egipto
y los sexys lupanares de la Gran Manzana:

Era bello suponer
que no hacía falta la estatura
de la cúspide más alta
ni correr gritando <<¿donde estas?>>
en La Plaza de Mayo.

Nos decíamos sencillos,
que para viajar nos bastaba aquella cama
a la mitad de un viejo cuarto de azotea.
Sin embargo resultó comprometida
la vulgar felicidad de dos ingenuos
y ya nunca más volviste de haber ido de paseo
no sé a dónde.

Omar Alej.   

jueves, 6 de julio de 2017

Bob contra el artístico narcisismo.

 Mi vida, para mí, usted lo puede adivinar, estará siempre hecha de cóleras, de muertes, de tormentas y sobre todo de descontentos sobre mí mismo.

Carta A Auguste Poulet-Malassis. Charles Baudelaire. 


Bob, sé que cuando llegaste
se pensaba necesario dar a los ricos
como comida a los pobres.
Tu afán de armonía tenía
pintada en tu mano
la línea del destino del arte
y entonces no sería digno del hombre común
la mitomanía que exige inclemencias
al siglo XXI.

¿Qué fue lo que hiciste?
¿Por qué hablan todos a la vez?
¿Cómo hicieron, para lograr, cada uno,
una legitima solución al dilema de la libertad?
Bien por ti
que nunca tomaste prestado
y robaste lo que ya era tuyo.

Llévame, quiero regresar
al punto ciego donde no se podía ver
la frialdad con la que fingen el calor
de solo nada.

Tú eres pronto todavía;
una novel traducción,
para un nuevo mandamiento
emocionante.

Solo ayer,
llegaste de la vida en la provincia
con las propias intenciones
de mirar el exterior
y acomodarlo suavemente
entre los juegos que venias a invitarnos;

Pero ahora estás en otras…
con los dedos de las manos
convertidos en mecheros  
y las venas de tu cuello
apagadas bajo un iceberg.

No eras tú ni es para ti
el deambular por comités
queriendo hablar de todo;
pero sin nada que decir
que sea algo honrado.

Ahórrate las maldiciones,
no te culpes por creer
en lo que estaba brillando
como si fuera correcto.

Te esperé desde que fui,
para encontrarte
y seguí siendo el que pregunta…

Quiero ver como consigues reponerte
y volver a estar contigo;
romperemos con un mazo
las cajitas de cristal
a donde guardan lo que creen
que es el motivo del amor espiritual:

Si pudiéramos saber
lo poco que sabemos…

Falta el tiempo necesario
y te iras del agujero
donde el ruido de sirenas,
de metales y minúsculos insectos,
es más emocionante
que las pálidas canciones
atrapadas en las redes
del anhelo comerciante
siempre a punto de cantar.

Y cuando la galería
haya conseguido el séquito
inequívoco de la nueva cultura general,
tus discretos labios
los podrás tocar como si fueran bombones
alrededor del fuego donde están ardiendo
nuestras más sublimes equivocaciones.

Si tan solo hubiera
podido dormir un poco más,
hoy tendrías en tus brazos las cadenas,
para atar y retener a la amazona
y al centauro;
que antes eran la turbina
y combustión de un prisionero
que ha jurado
sobre un cuadro impresionista
de jamás delatar al perseguido.

Pero acaban, al llegar,
las alegrías
y ese foro que buscabas,
para hacerte con la herencia
de las fuerzas superiores,
es ahora un crucigrama
que se llena con palabras al azar,
querido Bob.

Omar Alej.

miércoles, 5 de julio de 2017

Multiplicado.

Entonces empiezo a luchar
Con una débil canción
Que me vencerá
A muchos kilómetros de casa.

Patio trasero. Leonard Cohen. 


Al final me había quedado
en cada sitio al que acudí;
regresé ya siendo un beso
de los labios que besé
y con el alma pellizcada
por cada abrazo que abracé
porque era otoño.

Tal vez nunca lo supe
a ciencia cierta.
Intuía que me iba desprendiendo;
que algo mío que era yo
se hacía lo otro en un contacto
por muy fugaz que aquello fuera.  

En el río me hacía agua,
en las mañanas contenido,
en las sombras mero signo
y en la tierra movimiento
alrededor…

En el pomo de una puerta
mi destino se hizo al cobre,
mi huella dactilar un botón rojo  
y al pasar mis leves pasos
se formaron en baldosas
con grabados españoles.

Respiraba y mi aliento
se fundía con el aire
y luego el viento
se llevaba mi cabello
hasta el tiempo
del que siempre formó parte.

Animado el corazón
se me ha quedado sobre un lago
de palabras
que hacían formas de ternura
y colisión entre su fuerza y el agobio.

Me fui yéndome;
en la misma despedida
atravesé la fe desierta
y a los dioses desatados
por ti y por mí.

Llegué a la sala de espera
y aunque sigo esperando
el doctor se ha dado cuenta;
no queda nada, para sanar:

Me implanté en todo
cautivado por las sensaciones
que me multiplicaron
llevándose de mi a mis sentidos.
Omar Alej.