viernes, 30 de junio de 2017

Yo quiero pudrirme a tu lado.

Yo no podría matar
Como tú matas
No podría odiar
Lo intenté y fallé.

Da igual. Leonard Cohen. 


Yo quiero pudrirme a tu lado,
esa es mi querencia maldita;
lo sé porque he hecho con ella
un domo protector
que me aísla de las bajas horas
que corren sin sentido.

Ya no me digas
que estaría mejor en la cárcel,
en una trinchera o en un manicomio;
cuando intentas cuidarme
sale a la luz el alma que tienes
detrás del silencio
y quiero quedarme
contra tu agonía.

Somos iguales,
también puedo ver
que me arruino esperando.
Necesito de ti,
de eso estoy enfermo.

No me sana marcharme
ni lo hace la vida
que me pides que elija,
para olvidarme del día
cuando mirabas al centro del escenario
y el cantante cantaba
esa canción tan bonita…

Lo que yo entiendo por aire
es el vapor de tu aliento
empeñando el cristal
de nuestra cabina de asfixia.

Me da gusto saber que morir
es algo más que matarse
y lo que he aprendido contigo
es mucho más que el riesgo
de perderlo todo, otra vez.

Ya no me digas más
sobre la paz en otras ciudades,
me duermo en tus cuentos
sobre marineros
que hallaron el sol lejos de sus costas.

No ves que al pedirme
que no siga más,
soportando al demonio
que mueve tus pasos,
una luz divina que baja hasta ti
me deja atontado.

Si estoy recorriendo
la espiral de cabeza,
con las manos atadas
como si fueran las agujetas
de tus botas,
no es tan trágico;
solo es cuestión de que sepas
que no es tu problema  
lo que yo hago conmigo.

Omar Alej.

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