viernes, 9 de junio de 2017

Todas las mujeres que han sido acusadas.

“Vivida mi vida hasta este punto me atrevo a afirmar que no hay nada quijotesco, ni romántico en querer cambiar el mundo. Es posible. Es el oficio al que la humanidad se ha dedicado desde siempre. No concibo mejor vida que una dedicada a la efervescencia, a las ilusiones, a la terquedad que niega la inevitabilidad del caos y la desesperanza”

El país bajo mi piel. Gioconda Belli.


Todas las mujeres que han sido acusadas
dejaron la casa de un engreído cobarde
que no sabía distinguir entre la pena y su pene.
Pactaron la cita, para media noche
y asistieron puntuales a marcar el camino
por el que en un futuro no pudieras volver
y no vuelves.

Todos, menos ellas,
hemos sido culpables de la culpa;
que es el peso que hundió
a los barcos que iban en dirección
de un amor infinito,
para hombres tan pequeños.

Ahora Leticia
no es más un recuerdo
de turismo sexual,
se ha metido a tu casa;
dejó grabados los cubiertos
con su nombre en francés
y ha pintado un tatuaje,
diciendo fuck you,
en uno de los cojines
de tu sillón persa falso.

Mirtha no volverá a permitir
que la toques
con esos dedos gordos
que huelen a sopa de mariscos
de antier…
se ha colocado las tetas
en manos de una repostera
con la que aprende las artes
de un buen buñuelo caliente.

<<Enfermo, envalentonado,
cansautor e impotente>>,
cuando las luces del escenario se apaguen,
es lo que Betty pondrá
en la ventana de tu auto
por si te olvidas cual es
y donde lo has puesto.

Todas las mujeres que han sido acusadas
tomaron el tren a la mina del alma
y tiraron complejos por la ventanilla;
sin pensarlo mucho
ni estimar en poco la conmovedora renuncia
por quien las quiera de veras.

Se ha recibido una carta
en todos los frentes de guerra;
en ella, discreta, Lucrecia,
advierte que vuelve
y que no querrá hijos
porque no le da la gana tener que ofrecerse,
para preservar una especie
que ha entendido tan mal la ley del más fuerte.

Dorada es la reina
del baile gótico-blood
que hace que las puertas se abran,
apenas piensas en ella.
A menos que tengas las voces de Leonard
no deberías de llamarla otra vez
si no hay en ti la entereza,
para quedarte a su lado
(además de su gusto por el cine noir).

Todas las mujeres que han sido acusadas,
de alta traición, promiscuidad y maldad,
de brujería y desenfreno,
están por encima del miedo
bebiendo un cóctel de manzanas prohibidas.

Yo, como un subversivo a los de mi clase,
cuando no sé qué pedir
pido para que sea lo que ellas quieran que sea:

Todas las mujeres que han sido acusadas.

Omar Alej.

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