lunes, 12 de junio de 2017

Respondiste silencio, entonces te llamé.

<<Puedo aguantar mucho sin hablar
hasta que las aguas se desbordan
y rompen el dique>>
Retraso. Leonard Cohen.


Con una paleta de miel
en la boca,
me respondiste silencio.

Te llamé,
para acusarte de todo,
para gastarte una broma
-sin gracia-
sobre todo el tiempo
que suman las veces
que nos encontramos.

Tú ves que hay lagartos en los probadores
y corres;
igual hago yo
si soy blanco de algunos temores.

Iba a decirte que sueño,
de forma recurrente, una fiesta
en honor a las artes;
pero no puedo escaparme
y al dirigirme a la puerta
me encuentro con alguien
que he visto,
sin recordar cuándo y dónde.

Me respondiste silencio
y ya sé cómo suenan
los huecos entre otro trozo de aire
y los escombros;
porque al final ya conoces
que solo llamo si tengo
ya nada más que decir.

Si no respondes
distingo el sonido
del último vuelo
hasta la última ala…

Era una tarde tranquila
sin ese bochorno de calor
que hace que las cosas crujan
a un volumen vulgar.
Sin embargo
escuché el abrir de un capullo
y a la mariposa caer
sobre la raíz expuesta
de un árbol torcido
al que escuchaba torcerse…

Porque no te escuché,
ahora sé cómo suena
el gris riel que trabaja
incorporando la luna
a la escena maldita
en la que no puedo dar con mi cara.

El puro ruido de la gente
que se ha olvidado
y que ha sido olvidada,
las quietas cuerdas atadas
en las marionetas,
la transmisión de bacterias
a través de las flores,
es lo que suena
cuando ya no te escucho decir
que exagero.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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