lunes, 19 de junio de 2017

Ojala que ayer haya sido un gran día del padre. (Mi Viejo)


 ¿dónde está aquel hombre

Que en los días y en las noches del destierro
Erraba por el mundo como un perro
Y decía que Nadie era su nombre?
Odisea, libro vigésimo tercero. Jorge Luis Borges. 


Hola, mi viejo.
Lo primero que quiero contarte
es la sensación de rapidez
con la que pasan los horarios;
saberte en tu casita
-a pocos metros de la playa,
es un consuelo porque sé que no estás lejos,
solamente en otra esquina de este patio.

Perdona si te estoy tartamudeando,
te escribo con palabras flojas
y temas resbalantes
porque he tomado pastillas
de esas que lo hacen sentir a uno
un poco fatigado y melancólico.

Menos mal que en esta ocasión
no las tomo por recrearme
o evadirme o darme valor,
sino porque el medico supone
que me ayudaran
con mis dolores de cabeza
y con mis ataques de pánico y de ansiedad.

No quisiera ponerte sentimental;
pero las cosas ya no me son tan extrañas
como al principio
¿Recuerdas que no podía escuchar un ruido
sin dejar de pensar que eras tú
que venias por mí?
pues eso me sigue pasando;
pero ya me he acostumbrado…

Ya no estoy tan hinchado  
y he comenzado algunas rutinas
de gimnasia, para mantenerme
alejado del ocio que tanto carcome…

Qué bueno poder contarte
que han traído nuevos libros
a la biblioteca y que apenas llegó
he leído sin descanso La Odisea,
tu libro favorito.

Ya sabes que no pude
ayudar con tus nietos.
Yo no tuve hijos
y a mis sobrinos nunca los cuidé;
eso me persigue.
Estoy seguro que hubieras querido
que nos mantuviéramos unidos
y hoy yo también lo hubiera querido.

Sin embargo,
cuando uno permite
que las circunstancias propias de la vida
tomen las dimensiones de un drama oscuro
se vuelve asustadizo y temeroso,
desconfiado.

Lo siento, mi viejo;
no debía de haber dado importancia
a estar dentro o afuera,
cuando no sabía cuál era la diferencia.

Mejor debería contarte
que aquí hay quien dice
que puede enseñarme a meditar de verdad
y que eso me serviría
para ir a donde estás tú.

Además quiero que sepas
que he logrado hacer andar
un viejo radio de baterías:
muy bajito, de las nueve a las diez,
escucho la emisión de la hora de boleros
y me apeno cuando no ponen
El Día Que Me Quieras…

Tengo que dejar de escribirte, Mi Viejo,
hoy ponen salchichas con el desayuno
y si no bajo a tiempo
me toca solo ese batido de huevo
que me hace resaca instantánea.
Ojala que ayer haya sido
un gran día del padre.

Tal vez sin quejarte de más
y mirando ante el mar
como tú siempre has hecho.

Omar Alej.

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