martes, 13 de junio de 2017

Juega al billar.

¡Qué suspiro de alivio, cuando los seniles petirrojos recuperen su tono rojizo, y los ruiseñores jubilados levanten sus colas polvorientas, afirmando la majestad de la creación!

El gran evento. Leonard Cohen.


Hay un letrero a la vista de todos;
pero hay quien lo ignora
<<Serás castigado>>

¿Pudimos detenerlo
o podemos detenerlo?
con la misma luz que lo enciende
sabremos la respuesta;
es lo único que de algún modo está claro.

Mientras tanto,
para bien o para mal,
pelea.

Ve a la mazmorra
culpable de sueños,
de ojos parlanchines
que hablen sin miedo
del agua que el río desprende
a favor de la hierba
que a veces oscura,
cautiva del tiempo…

Juega al billar.
Reduce las leyes
a tiza, invención y contacto;
planea
en busca de tu blanco
y se cómo Ella:

No creas el castigo
y no crees la culpa.

Hay un instinto hablándote a ti
que es muy calmado.
No hace de refuerzo a tu voluntad,
porque no la sabe;
pero acompaña tu duda:

Eso es el amor,
lo sé por sus labios.

El frío y la hambruna
tienen su tiempo,
sus fauces abiertas
y perfumadas con carne inocente.
Iras por ahí,
de algún modo u otro,
tan solo pelea;
desciende al infierno
porque más al fondo
se libra la guerra
de tu corazón
por vivir de vida.

No te precipites
pensando que es una excusa tu cautela;
toma tu tiempo.
Inciertos momentos del fuego
producen sonidos sutiles
de una gran explosión en el centro.

Una prisión se construye,
la libertad se seduce con cicatrices.

Sé que no sabes
lo que has tenido que hacer,
para ser perseguido;
por eso me escribo,
porque quiero leerte.

Mientras tanto pelea,
tarde que temprano
sabrás el motivo.

Juega al billar.
Pensar que es un juego
es posible.

Omar Alej.

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